Strangers May Kiss EP Strangers May Kiss EP

EPs

Coco Morier Coco MorierStrangers May Kiss EP

7 / 10

Se ha hablado mil veces de que la línea que separa el indie del mainstream es cada vez más difícil de percibir. Podría decirse que Miike Snow hacen indie, pero su música funciona (o funcionaría) perfectamente en la radiofórmula. Además, dos de sus miembros, Christian Karlsson y Pontus Winnberg, se labraron un nombre por haber trabajado con Madonna y Kylie Minogue e incluso ganaron un Grammy a Mejor Grabación Dance por “Toxic” de Britney Spears. Les mencionamos porque ellos, junto a otros muchos artistas suecos (algunos de fuera de Escandinavia) crearon en marzo el colectivo Ingrid, en el que también está Coco Morier, la cantante que hoy nos ocupa, y cuyo nuevo EP, “Strangers May Kiss”, ha sido producido por la dupla mencionada arriba.

Pero la chica no es precisamente una advenediza. En realidad se llama Nicole Morier y lleva ya un buen tiempo en el mundo de la música. A principios de la década pasada formó el dúo electroclash Electrocute, que probablemente nadie recuerde. En los últimos años ha escrito canciones para diversas estrellas del firmamento mainstream, desde Miranda Cosgrove hasta Tom Jones pasando por la propia Britney Spears. Con esta última ha colaborado en sus tres últimos discos. De hecho, fue la encargada de los cortes, digamos, más filo-indies de “Femme Fatale”, “How I Roll” y “Trip To Your Heart” (la primera más que la segunda). También fue la guitarrista principal de gira de Charlotte Gainsbourg, así que queda claro que no le hace ascos a nada.

Aunque sea americana, se nota que la cachorra ha trabajado estrechamente con lumbreras suecos, pues su sonido no está muy alejado del de la Lykke Li más pizpireta o de la Robyn más recatada. Sus cinco canciones funcionan a la perfección y con un objetivo claro: la pista de baile. Parece que con el paso de los años y curtiéndose en mil y un estudios ha sabido encontrar el sonido con el que más cómoda está. “Explosions” es un delicioso corte disco que podría encajar perfectamente en el catálogo de DFA. Sus ingredientes son sencillos pero funcionan a la perfección: chasquidos de dedos, un bajo endemoniado y estribillos pegadizos como chicles de fresa Bubbaloo. En un lado completamente opuesto situaríamos el medio tiempo “Ambulance”, que abraza ligeramente el dream-pop. Tiene ese aura fantasmagórica que tan bien plasmaron Still Corners hace casi un año con su debut, esos loops de órgano que tanto gustan ahora y una percusión bien marcada deudora del Wounded Rhymes. A medio camino encontraríamos “Hallucination”, esa típica pieza de pop sintético nórdico con un buen piano y donde más se nota la mano de Miike Snow. Aunque no todo le sale tan bien: la edulcorada “Shameless” (que el título va que ni pintado) abusa demasiado de los “uhhh-uhhh” y de unos sintes algo sucios, para ofrecer un número cercano a una Goldfrapp de segunda división. Pero también le sale bien la jugada cuando quiere contentar al populacho en “My Satellite”, con una producción muy cuidada que no le hubiese ido mal a Madonna en MDNA. Podría decirse, pues, que Morier combina sabiamente en “Strangers May Kiss” la sofisticación del indie con la efectividad del mainstream, que es mucho decir. Ahora toca ver todo esto reflejado en un álbum.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar