Steinvord Steinvord

EPs

Steinvord SteinvordSteinvord

7.2 / 10

Siempre que Rephlex anuncia –o directamente publica, sin avisar– un nuevo fichaje del cual no existe nada editado en ningún otro sello, yo me limito a tirar una moneda al aire. Si sale cara, decido que es Aphex Twin en otro de sus proyectos paralelos, jugando a despistar a sus seguidores (como antes en The Tuss, que nos engañó a todos), y me olvido. Si sale cruz, obro con buena fe y me creo que ese nuevo fichaje, sin nombre propio, sin trayectoria, sin información, es alguien que ha enviado una demo al sello y ha caído en gracia a Richard D. James y Grant Wilson-Claridge. Salga lo que salga de tirar esa moneda al aire, hay algo que no cambia: los vinilos suelen ser excelentes, ataques terroristas contra tus neuronas a base de IDM desquiciada en la mejor tradición braindance de Rephlex, y este primer 12” de Steinvord no es una excepción.

También podría ocurrir que, al tirar la moneda al aire, cayera de canto. En ese caso, opto por pensar que no es Aphex Twin, pero tampoco un nuevo fichaje, y decido que es un proyecto paralelo de Squarepusher, también jugando al despiste. Los cinto temas, de hecho, suenan mucho al Tom Jenkinson que ya había publicado su material más duro en Rephlex bajo alias Chaos A.D., y ahora que en Warp se anuncia su regreso a la electrónica sin fisuras y sin desviaciones hacia el jazz, volviendo a la senda de la que se separó en los viejos tiempos de “Hard Normal Daddy” (1997), no cuesta imaginar “Steinvord” como un banco de prácticas, un ensayo antes del gran examen. Todas las pistas están sobre la mesa: “Iyff Acid E1” tiene un título que parece sacado de la serie “Analord” –y un sonido idéntico–, y eso hace que suban las apuestas a favor de Aphex. “Cyg X-1”, en cambio, es un complejo y descacharrado ejercicio de drill’n’bass con sobredosis de sintes gélidos que recuerda a los viejos “Hangable Auto Bulb” o a los momentos más incontrolables de “Drukqs” –en especial, Ontrackv2”–. Pero suena más a Squarepusher en “Maelstrom”, una pieza que es como “Come On My Selector” sin el clásico bajo eléctrico y con algún guiño al sonido ragga-jungle de 1994. Está claro que este material tiene que provenir de un veterano, alguien que vivió la vieja escuela –eso abre las sospechas también a Luke Vibert: puede que Steinvord sea un desdoblamiento de su alias Amen Andrews–, pero llegados a este punto me abstengo de especular más y me quedo con lo importante: sea quien sea el autor, sean cuales sean las intenciones, “Steinvord” incluye cinco piezas de puro delirio y factura perfecta, aptas para el máximo disfrute del núcleo duro de fans de la IDM. Si te reconoces en esta afirmación ya sabes en qué debes emplear tus próximas seis libras ahorradas.

Cyg X-1

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar