Sacred & Profane Love EP Sacred & Profane Love EP

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Maria Minerva Maria MinervaSacred & Profane Love EP

7.4 / 10

100% SILK

Maria Minerva explica que su primer 12” en 100% Silk, “Noble Savage”, fue una especie de accidente, no en el sentido de que quisiera hacerlo de otra manera, sino en relación al uso que se hizo de él: material de baile para clubes abiertos de oídos. Maria Minerva adora bailar, pero no se considera una productora en la longitud de onda que exigen los dancefloors, y por eso el vinilo –entiende ella– es un proyecto bien ejecutado y mal utilizado. Si me lo permitís, querría mostrar mi desacuerdo público: las tres pistas de “Noble Savage” conforman parte de la mejor cosecha del pop hipnagógico de 2011, y a la vez, por qué no, pueden ser material apto para DJs siempre y cuando a los DJs les guste pinchar música lo-fi. No es necesario querer hacer bailar para que tu música suene, finalmente, hedonista y entusiasta. Muchas veces a las cosas les encontramos usos no pretendidos por sus creadores y eso ni las hace peores ni mejores en su esencia. Dicho esto, es cierto que hay una Maria Minerva muy distinta en aquel 12” de la que había en la cassette “Tallin At Dawn” y en el CD “Cabaret Cixous”. De todos modos, la edición de este “Sacred & Profane Love” –que es más mini-LP que EP– desmonta la teoría que la estonia se había montado: sabe y quiere hacer bailar, y además muy bien.

“Sacred & Profane Love” no hubiera sido posible sin el éxito de “Noble Savage”, de todos modos. Aquel “error” trajo como consecuencia que Maria Juur ganara confianza en esos momentos en los que le salía la vena house sin querer, y estas seis canciones se fueron aposentando poco a poco hasta configurar el atractivo conjunto que ahora se publica en un vinilo de surco apretado y emociones a flor de piel. “A Love So Strong” arranca con un beat conciso y unos sintes que sitúan la pieza en los dominios del deep house, aunque su manera de cantar, como si escupiera algodón por la boca, le traslada ipso facto al pop retrofuturista, en una línea cercana a la de Nite Jewel. Pero lo bueno de Maria Minerva es que no parece exactamente consciente del espacio que ocupa ni de las referencias que dispara y, más que revivalista, su música suena evocadora de varias épocas simultáneas que ella puede haber escuchado desordenadamente, por azar y sin profundidad, a lo largo de los últimos años. Eso ayuda a que los temas suenen tiernos, libres e inocentes. Por ejemplo, “Kyrie Eleison”, que tiene unos dos primeros minutos de techno espacial, gira por sorpresa a una manera de sonar que antes identificábamos con Salem: teclados flotantes y voces graves sobre una caja de ritmos obsesiva, aunque Maria Minerva nunca entra en terreno oscurantista. Al fin y al cabo, este es un disco sobre amor, principalmente.

Con las suficientes escuchas, hay melodías que permanecen en la memoria –la de “Gloria”, o remix alternativo de “A Love So Strong”, cortesía de Ital y desplazado al final del maxi, titulado “Luv So Strong”–, pero más aún algunos gimmicks rítmicos, el bombeo de algún beat, el chasqueo de una caja o la ondulación de un sinte (el de “Another Time & Place”, que caracolea al principio y se hace casi ambient al final). En su creación, Maria Minerva ha sido más instintiva que cerebral, y eso ayuda a que “Sacred & Profane Love” tenga un punto encantador, como de disco casual que, también por casualidad, ha capturado al vuelo diversos instantes mágicos y los ha atrapado en canciones competentes que, de igual manera que aparecen ahora en 100% Silk, también pudieran haber encajado en el catálogo de Italians Do It Better –y, de paso, en la banda sonora de “Drive”–. Y son esos momentos instintivos, de casualidad adorable, los que hacen ganar puntos a una artista que está descubriendo poco a poco la alta fidelidad y que todavía tiene que darnos lo mejor de su arte.

Robert Gras

maria minerva - a love so strong

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