Rollercoasters Of The Heart Rollercoasters Of The Heart

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Bass Clef Bass ClefRollercoasters Of The Heart

8 / 10

Bass Clef  Rollercoasters Of The Heart PUNCH DRUNK RECORDS (DRUNK023, 12” + digital)

Por fin regresa uno de los productores de producción más espaciada del mundillo dubstep, y lo hace con un nuevo maxi para el sello de Peverelist, Punch Drunk, casa de algunos de los visionarios de la bass music que andan por ahí sueltos. Veamos, dejadme clarificar todo esto un poco: en primer lugar, Bass Clef no es, técnicamente hablando, un productor dubstep; simplemente ganó notoriedad en 2006 con su álbum “A Smile Is A Curve That Straightens Most Things” más o menos al mismo tiempo que explotó todo el tinglado del dubstep, y fue, y aún es, uno de los actores principales del movimiento bass de Bristol. Gracias a un oído entusiasta y una afición por la producción propia del dub, su trabajo consiguió llegar rápidamente a muchos fans de la escena, muchos de los cuales le han continuado siguiendo en sus aventuras musicales. En segundo lugar, éste no es técnicamente su primer lanzamiento en 2011, ya que a principios de año había publicado un álbum en formato cassette que incluía el corte “I Think You Are Ready Now For The Point Of No Return”. Sea como sea, todo material nuevo de Bass Clef siempre es bien recibido, y más aún si Punch Drunk está de por medio.

Todo esto nos lleva suavemente (o quizás no) hasta “Rollercoasters Of The Heart”, un sencillo que continúa demostrando el talento que tiene Bass Clef a la hora de mezclar influencias y estilos en un único brebaje. En el tema titular hace referencia a himnos rave de antaño con aplomo, dirigidos por una línea de bajo colocada en el lugar preciso para hacer verdadero daño. Aquí hay puñaladas ácidas y loops de voces femeninas que completan un tema delirantemente placentero e infeccioso como un virus de la gripe. Si le damos la vuelta al vinilo, ahí está “So Cruel”, una pieza más profunda que, aún así, consigue agarrarte donde debe ser, concretamente de la base de los pulmones, gracias a una precisa presión de bajos. Utiliza las voces femeninas con criterio –repitiendo una y otra vez el gancho “so cruel”–, y así Clef nos transporta en otro viaje alucinante que encajaría en una sesión de DMZ y que merece un equipo de sonido con suficiente ganancia de bajos para hacerle justicia.

Sea como sea, estamos ante un gran lanzamiento de un artista que ha logrado ser ferozmente independiente a lo largo de los años y que continúa dando pasos adelante de una manera única e irresistible. Todo sería perfecto si este año pudiésemos tener una pequeña ración más de su mierda.

Laurent Fintoni

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