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Pariah PariahRift EP

8 / 10

La última vez que Arthur Cayzer –en adelante, Pariah– planchó sus producciones en vinilo fue a finales de 2010, y aquel pequeño gran 10” (con “Detroit Falls” en la cara A y “Orpheus” en la B), pero sobre todo el titánico esfuerzo del 2x12” de “Safehouses”, le hicieron ganarse un espacio de privilegio en la mutante escena bass británica de aquel entonces, en una dimensión similar a la de otros talentos recién explotados como James Blake y Pearson Sound, o sea, en la zona común en la que habitaban dubstep, house y electro. Las evoluciones de la actualidad ya las conocemos, y en estos 18 meses en los que Pariah ha permanecido en un silencio sepulcral James Blake se ha convertido en una estrella mundial a caballo entre la electrónica abisal y el pop de terciopelo, y otros productores de su generación han consolidado carreras activas como productores, DJs e incluso empresarios. Pariah, en cambio, parece haber perdido el tiempo y quedarse atrás.

Por suerte, “Rift” es un 12” depurado y de altísimo nivel que debería congraciarle con la actualidad: son tres cortes, y los tres de una personalidad férrea –quizá el que menos sea “Signal Loss”, con una manera de cortar las melodías de piano, que suenan arenosas, muy parecidas a las de James Blake, con el mismo registro vocal incluso–, y en los que tiene hasta el valor de plantar cara a Burial en su mismo terreno y firmar un “Among Those Metal Trees” que reproduce fielmente ese estado de desolación matinal, en ayunas y derrotado que acontece tras una noche memorable de rave y drogas que aniquilan cualquier actividad cerebral y muscular. Como gran acontecimiento del 12” estaría la cara A, “Rift”, una pieza de una extensión similar a las otras –unos cinco minutos, no es material de mezcla fácil– pero con el tempo más subido, un break dubstep más espigado y fuerte, y sobre todo una línea de bajo –puro low end theory– que en un buen sound system sería capaz de desgarrar oídos. Pariah ha sacrificado su progreso hacia el electro, el techno y el acid –el que durante un tiempo compartió con Blawan– y se instala firme en la división emocional del bass británico. Esté donde esté, siempre está bien. El problema es que está poco.

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