Qvasi Naves EP Qvasi Naves EP

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BFlecha BFlechaQvasi Naves EP

7.4 / 10

A un tipo como yo, cargado de prejuicios y poco dado a escuchar material ibérico, de vez en cuando le va bien sufrir un severo un correctivo. No me cuesta nada admitir que mi fe ciega en la electrónica extranjera y mi no a ultranza al producto local se han tambaleado ligeramente. Ligeramente, pero se han tambaleado. Y todo se debe a Belén Vidal, o sea, BFlecha, la primera mujer del colectivo Arkestra y uno de los valores con mayor potencial de la plataforma de Vigo. Su segundo EP, “Qvasi Naves”, es una salpicadura de agua helada en la cara de la electrónica patria, un refresco infalible para el calor, la demostración de que los beats futuristas y el pop cantado en español no tienen por qué ser dimensiones separadas. La fórmula funciona.

El secreto es recurrir a una masa edulcorada de bass, R&B, garage, synth madness y polirritimias underground, sacar el polvo a la colección discos de electro pop nacional de los años 80 y acuñar pasajes cantados con destellos melancólicos. Ese ajuste sonoro que va de la movida madrileña al wonky resulta interesante para los cazadores de nuevas sensaciones. “Qvasi Naves”, el corte que da nombre el EP, es un salmorejo de 2step, sonidos rave y teclados mareantes que te activa las entrañas y deja bien claro que la chica se maneja muy bien en el estudio. En “Razas Salvajes” muestra su versión más melódica, aplicando su sensual voz a un colchón de bass, dubstep y graves cósmicos. Es uno de los intentos más exitosos que he escuchado en nuestras tierras de acercar el R&B contemporáneo a los paladares españoles.

“Salacot” sigue la misma estela, es un punto intermedio entre los grupos pop pretéritos que dejaron boquiabierto a Tierno Galván y Janelle Monáe. Una vez más, los sintetizadores se convierten en marejadas hipnóticas al servicio de un beat entrecortado, digitalizado, actual. Completa el EP una remezcla del mismo track a cargo de Noaipre en clave speed garage; corte nervioso y bailable que se adorna con pianos, coros embriagadores y arrebatos house para gastar el parquet de la pista hasta tocar hormigón. Aquí huele a triunfo.

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