One Hunned One Hunned

EPs

Lunice LuniceOne Hunned

8 / 10

LUCKYME

Lunice puede tener cierto don para irritar y desesperar: su primer 12” en LuckyMe se hizo de rogar y, cuando estaba anunciado, se retrasó, y el segundo ha tardado más de medio año en materializarse en vinilo. Pero una vez llegan los artefactos sonoros a tus manos, la cosa cambia, y toda la frustración que se ha ido acumulando se transforma en una admiración creciente a medida que los temas descubren sus sorpresas. La primera y mejor de “One Hunned” es su generosidad: el joven productor canadiense ha empaquetado seis cortes en el maxi, sin racanear minutos de gozo –es decir, son seis cortes de verdad, no cuatro y dos interludios– y madurando el lenguaje que ya mostró en el revelador “Stacker Upper” (otoño de 2010) que le convirtió en la conexión más sólida entre la norteamérica vacilona (no olvidemos la amistad que le une con Diplo) y la Gran Bretaña wonky. Ahora, con esta nueva entrega para el sello de Edimburgo con el doble ojo en su logotipo, Lucine crece varios centímetros con relación a donde estaba.

¿Dónde estaba? Estaba en un espacio intermedio entre el hip hop de club del sur de Estados Unidos y las nuevas técnicas de atropellamiento de ritmos llegadas de Europa. Con un pitch alto y un gusto nada disimulado por las melodías minimalistas que se desenrollan en forma de arpegios –como es el caso de las insistentes “Bricks” y “Juice”–, a Lunice se le nota que lo suyo es la música de fiesta, no la música de cuelgue en forma de ralentizaciones screwed & chopped como muchos productores en la órbita del witch house. Sus beats son rápidos, a veces conectados con el funk y el boogie de los 80 ( “Guardian”, “Glow”), en otras ocasiones estrechamente vinculados al R&B con extra de azúcar ( “And She Said”), también fieros como en “I See U”, que funcionaría como base para plantear la resurrección artística de David Banner (o la de Lil Wayne). De todos modos, Lunice no es tan urban: él no funcionaría en el negocio del hip hop, lleva grabado el ADN rave tatuado en sus células, y ha hecho este “One Hunned” con la intención única de descoyuntar articulaciones en clubes con luces estroboscópicas y lluvia de neón. Junto con Kingdom, la gran amenaza americana a HudMo, Rustie y Girl Unit.

Claude T. Hill

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