Oh Love Oh Love

EPs

Octo Octa Octo OctaOh Love

7.5 / 10

Hay productores a los que prácticamente se les exige que aporten ideas y planteamientos que ayuden a evolucionar a la –en mayoría de ocasiones– estancada y lineal escena de la música electrónica bailable. Octo Octa, desde luego, no estaría entre uno de ellos, ni mucho menos. La música de Michael Morrison es, a menudo, todo lo contrario a la evolución y el futurismo que muchos piden a ciertos artistas supuestamente “avanzados”. Lo suyo, como buena parte de lo que publica el siempre interesante sello 100% Silk, es aportar un granito de arena a ese revival en ciernes que tiene a bien ensalzar las no pocas cualidades del baile noventero más falto de prejuicios. En un presente en el que cada día se hace más habitual citar a Ace Of Base como influencia capital, la última sensación del mainstream pasa por samplear a Robin S y proyectos como los Inner City de Kevin Saunderson o 2Unlimited (en serio, ¿era necesario?) vuelven a girar en directo como si aquí no hubiera pasado nada, es en el que se debe juzgar la música de Octo Octa.

Fiel a su propio juego, el nuevo lanzamiento del bigotudo de Brooklyn olvida por momentos los acabados rugosos de su casete del año pasado y se centra en darle continuidad –con un sonido bien pulido y más orientado al baile que nunca– a esos dos EPs – Let Me See Youen solitario y Freedom 2k junto a los LA Vampires de Amanda Brown– que tanto daño han hecho en las pistas de baile más puestas al día en cuestiones de tendencias.

Siendo lo suyo un indisimulado ejercicio de despiporre y hedonismo bienintencionado, canciones como “Deep Hurt” (con esos samples de Aaliyah a piñón fijo) u “Oh Love”, cumplen con creces la tarea para la que fueron compuestas: provocar entre el personal estados de éxtasis y catarsis colectiva. Con ese noble fin entre ceja y ceja, Octo Octa cruza como en anteriores ocasiones tratamientos heredados del garage americano –inevitables juegos vocales a lo Todd Edwards incluidos– con la burbujeante herencia rave que se vivía al otro lado del charco a finales de los 80s. Habiendo demostrado la facilidad con la que factura incontestables himnos retro-festivos de última hora, la segunda cara del EP sirve para devolvernos a un Octo Octa que, aún sin abandonar el deep house de acordes euforizantes al que nos tiene acostumbrados, sí levanta ligeramente el pie del acelerador en un par de tracks – “Night Out” y “I Can Feel You (Dub Version)”– que ofrecen la posibilidad de utilizar el disco en momentos más relajados donde no todo sean desbocados efluvios hormonales y batir de palmas.

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