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Beaumont BeaumontNever Love Me EP

8.1 / 10

A Beaumont le pirran los 80s, es una obviedad. Un simple vistazo a sus artworks bastaría para constatarlo, pero es su música la que acaba por delatar los síntomas de su obsesión. Lo dejó claro en su debut, el maravilloso “Blush Response” (considerado por esta casa como uno de los mejores EPs del pasado año), en el que lograba destilar el espíritu de ensoñación sintética característico de la década aún en siete cortes que sonaban a banda sonora de algún thriller perdido de John Carpenter. Pero aún así, hay algo en la música de Michael Rintoul (hasta el nombre es 80s) que va más allá del simple revival para entroncar, tan sutil como directamente, con distintas manifestaciones de la contemporaneidad. Esta idea, que ya se apuntaba ese primer lanzamiento, se refuerza en “Never Love Me”, su nuevo maxi para Hotflush.

El cambio de sello trae consigo nuevos matices a su sonido, que gana en músculo rítmico y (moderado) potencial pinchable. Buen ejemplo es el corte titular, en el que el aspecto vocal queda reducido a escuetos adornos ininteligibles y cuya evocación electro-funk se encaminan más a la evasión de naturaleza artificial que no al cierto sentimentalismo pop que sobrevolaba “Blush Response”. Del mismo modo, la combinación de acordes de ascendente añejo y vocoder vintage con percusión afilada y bajos rugosos ilustra perfectamente el binomio pasado-presente que mencionábamos antes. En la acristalada “Uptown”, el matiz lo incorporan los latigazos de rítmica sincopada que vuelven a confirmar que, además de su fijación por su particular década de los prodigios, Rintoul nos es ajeno a las dinámicas de la bass music contemporánea. Esto se hace aún más patente en “Rendez-Vous”, en la que dispone una rítmica intricada para sobrevolarla con arpegios de regusto trance, que en este caso le acercan más a AraabMuzik que a Harold Faltermeyer. En “Verona Beach” nuestro hombre vuelve a sublimar el diálogo retro-futurista a través del las evoluciones que deambulan entre una suerte de wobble emo y el feeling pretérito de los acabados de linóleo. “Adrift”, el corte extra de la versión digital del lanzamiento, es quizá el que más recuerda a su primer EP, con su tejido de atmósferas planeadoras y melodías dulcemente embrujadas.

En resumen, otro enorme lanzamiento a cargo de este joven escocés, que ha sabido leer el campo en el que jugaba (es decir, el sello que le editaba) para refinar una fórmula que, a pesar de no ser revolucionaria, requiere grandes dosis de maestría para llevarse a cabo con tal poder de seducción. En su reciente entrevista para estas páginas, Boxcutter contaba que ya tiene a punto un nuevo lanzamiento de Beaumont para Kinnego. Lo queremos ya.

Never Love Me

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