Meet The Decline Meet The Decline

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Downliners Sekt Downliners SektMeet The Decline

9 / 10

Downliners Sekt Meet The Decline DISBOOT (dboot:013, 12” + digital)

Tras la borracherra de dopamina: la resaca. La intensidad contenida, la congestión de impresiones y energía provocada por el encuentro entre contrarios en las dos primeras partes de su trilogía (dos dechados de bass music abstracta que era un puro arder por dentro, canciones crepitantes y autistas a punto de la combustión espontánea) dejan paso en “Meet The Decline” a un humor más reservado y abatido. Desde su mismo título -o títulos, que temas como “Rising Saudade” o “Hockey Nights In Canada” apuntan también a distintas formas de melancolía urbana-, los enigmáticos Downliners Sekt aluden a estados de nostalgia, decaimiento y fatiga como material anímico sobre el que se edifican cuatro nuevos paisajes sonoros que funcionan como continuación natural del más explosivo y rítmico “We make hits, not the public” (Disboot, 2011).

“Meet The Decline” transpira una mayor intimidad, alude a esos estados de reserva y reflexión ensimismada en los que buscamos bálsamo para los mil dolores pequeños del alma. Siguen estando ahí la fractura rítmica del 2-step, los pulsos cardios del modern urban dub, los brillos reflectantes del dub techno de escuela berlinesa, el ambient granuloso o los efluvios del dubstep y el UK garage en su versión más soulful, pero su fórmula incorpora nuevos elementos que casi siempre provienen de un entorno no electrónico.

“All I Can Hear” se mueve propulsada por el latido del dub, camina a sacudidas sobre el rechinar de dos cuchillas de síncopa 2-step, pero el hilván llega en forma de guitarras à la Derek Bailey y voz. Una voz de rasgos femeninos que, a pesar de estar tratada, resulta más sensual y corpórea que en capítulos previos. En el fondo, la canción está tan cerca del continuum bass como del blues y el folk deconstruido de Ignatz o Keijo. “Rising Saudade” hace gala de un sentimiento aún más cálido y onírico, cruzando ecos de dream pop, dub roto y crepitante a la manera de Pole, estrategias rítmicas propias del entorno de elucubración post-dubstep y láminas de ambient evocador de la inmensidad celeste. Como tercera parada, “Locked Faces” amaga con un comienzo difuminado y húmedo que puede llamar a la memoria de Hood o Bark Psychosis, aunque pronto llegan el ritmo y los alientos soulful a reequilibrar la balanza en dirección al dub(step), uniendo los puntos que separan a Burial de Rhythm & Sound, a Pariah de Deepchord, y Pangaea del Jan Jelinek de “Loop-Finding-Jazz-Records”. El final llega con “Hockey Nights In Canada” en forma de ambient drone crepuscular (piensa en los lienzos para guitarra y órgano de Tim Hecker) decorado a base de guitarras acústicas y percusiones tocadas con escobilla y tacto.

En definitiva, cuatro canciones que vienen a reforzar la carga emocional del universo Downliners Sekt sin rebajar ni un ápice la intriga y la audacia experimental de la que ya hicieron gala en anteriores entregas. Gran final para una trilogía sobresaliente.

Luis M. Rguez

“All I Can Hear Now” {youtube width="100%" height="25"}0Sh7lnpeCSQ{/youtube}

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