Man On A String Part 1 & 2 Man On A String Part 1 & 2

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Shackleton ShackletonMan On A String Part 1 & 2

9 / 10

Shackleton Man On A String Part 1 & 2

WOE TO THE SEPTIC HEART! (SEPTIC1, 12”)

¿Es Woe To The Septic Heart! la reencarnación del cuerpo de aquel sello fabuloso que difundió los rincones oscuros del dubstep y ante el que algunos (muchos) todavía nos ponemos de rodillas en señal de respeto máximo, llamado Skull Disco? Ojalá. Casi todos los rasgos que hicieron de Skull Disco un sello grandioso se reproducen aquí de nuevo: primero, está la figura central de Shackleton como creador del concepto y el sonido frío, clínico, meticuloso y tribal de un dubstep que tiende hacia el techno, y en segundo lugar está el artwork diseñado por Zeke Clough. Sólo falta Laurie Osborne (alias Appleblim) en funciones de co-propietario, pero su ausencia es un mal menor teniendo en cuenta que es el sonido –esa claustrofobia y esa angustia post-11/S y pre-crisis económica– lo que realmente importa aquí. El mejor Shackleton de los últimos años (y eso incluye el también increíble “Three EP’s” para el sello Perlon) reaparece en este 12” de presencia física imponente en el que el equilibrio de fuerzas en su sonido habitual se rompe para inclinarse, de nuevo, hacia donde lo dejó tras el último vinilo en Skull Disco –más dubstep que techno, en resumen–.

Los diez minutos hipnóticos y terroríficos de “Man On A String Part 1 & 2” son los que proyectan a Shackleton y su nueva aventura a las cotas más altas de la electrónica en este 2010. Más que una producción, es un laberinto delineado con la paciencia de Dédalo y plagado de trampas. Es audio en el que uno se pierde, se reencuentra y acaba confundido, mareado y fascinado por la dificultad del viaje y el trazado. Es post-dubstep oscuro, con la riqueza rítmica de un drum’n’bass con las ruedas pinchadas, en el que manda el barroquismo y la tensión nerviosa. Una obra de arte que tiene un reverso competente en forma de “Bastard Spirit”, un exabrupto de techno violento, gélido, que sólo nos hace desear más y más. Shackleton nunca se fue, pero esta nueva entrada en escena nos recuerda lo importante que había sido y lo trascendental que debe seguir siendo para la música moderna.

Javier Blánquez

Shackleton - Bastard Spirit

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