Love What Happened Here EP Love What Happened Here EP

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James Blake James BlakeLove What Happened Here EP

8 / 10

R&S RECORDS

Un día echaremos la vista atrás y recordaremos 2010 como el año en el que James Blake se plantó del más oculto underground a las puertas de una multinacional, con un álbum bajo el brazo que tenía que cambiar ciertas reglas del pop y de la música electrónica de consumo en casa. Aquella progresión la hizo el chico del flequillo rojo a base de tesón y talento, entregando EPs a Hessle Audio, R&S Records y a su sello recién formado, Atlas, pero sobre todo con talento e ideas propias: desplazar el eje de giro del dubstep hacia una especie de soul blanco con elementos del avantgarde académico, siendo aún “Klavierwerke EP” su momento cumbre. Y, del mismo modo, un día echaremos la vista atrás y recordaremos 2011 como el año en el que James Blake demostró que no era un capricho de unos cuantos ni un músico vendido al pop, sino el de la confirmación de una versatilidad insólita y una calidad extraterrestre. El año que ya se acaba ha sido mágico para él: “James Blake” llegó en febrero dividiendo algunas opiniones –los que le veían un genio o un bluff, los que estaban de acuerdo con su alejamiento del dubstep y los que no–, pero con la sensación imborrable de que ahí había un disco para la historia, que tenía aún mucho tramo que recorrer y mucho por crecer. Luego llegaron singles, un EP con piano ( “Enough Thunder”), un maxi en Hemlock sin voz y con beats ( “Order / Pan”) y, para rematar la temporada, este “Love What Happened Here EP” que recupera el registro con el que James Blake nos sorprendió la primera vez, la del dubstep heterodoxo con mucho autosampling de voz y la creación de espacios dinámicos.

Son tres temas, pero con la materia concentradísima, como si fuera una singularidad en el espacio-tiempo. El primero, “Love What Happened Here”, tiene acordes jazzy y breaks intermitentes, pero también una melodía celestial que parece tomada de alguna coral de Bach, sobre la que se permite esparcir detalles de su voz, como si fuera una especie de post-dubstep barroco o una reformulación de la música religiosa –vía gospel–. Cuanto más lo escuchas, más impresiona, sobre todo porque cala con más profundidad en la piel y el hueso. “At Birth” es, en cambio, un adentramiento de Blake en un pulso casi house, un track que suena como una versión aletargada del “Raver” de Burial con exceso de teclas como las que puede hacer sonar Joy Orbison –pero también más comatosas, con su voz flotando por encima como un fantasma–. “Curbside”, el tema que cierra el EP, mantiene una estética similar –un sample de trompeta cartoonesco, pinchazos de voz previamente inflada con helio y un beat seco, rotundo, que conversa con una caja de ritmos 808 en lo que parece ser la primera incursión de James Blake en territorio footwork. Con todo esto, ya hay suficiente para callar definitivamente las bocas de quien en su día dudaron de él. Blake se confirma como un talento mutante, capaz de brillar en diferentes estilos, en variar su registro y mantenerse siempre fresco y sorprendente. Era un héroe moderno para muchos; no cambiaremos de año sin que lo sea para todos.

Javier Blánquez

James Blake - Love What Happened Here

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