Lay Hollow Lay Hollow Top

EPs

Howse HowseLay Hollow

8.2 / 10

Un buen lanzamiento del sello Tri Angle se hace a partir de dos elementos ineludibles: una atmósfera crepuscular y un ritmo intrincado. Los mejores títulos que ha planchado Robin Caloran hasta ahora –sean los de Balam Acab, oOoOO o Holy Other; quizá habría que dejar al lado, a modo de excepción, el R&B de caramelo de AlunaGeorge– se zambullen en texturas finísimas, como cortinas de luna, mientras un beat abstruso nada por debajo, mostrando un filo peligroso como si fuera la aleta de un tiburón que se acerca sigilosamente hacia su presa. Y mientras el fondo ambient suele ser innegociable, ya sea emparentado con el dream-pop o con lo fantasmal, los tipos de beats en el catálogo del sello han ido variando de las 808s típicas del crunk y del witch house del principio a una paleta más fragmentada y rápida, influencia directa del footwork, que se escucha ahora. Pero el efecto siempre es mágico, y “Lay Hollow” no es una excepción: con este nuevo título, Tri Angle sigue manteniendo el tipo.

Howse es un debutante. Como oOoOO y Balam Acab, ha emergido del underground americano –concretamente, de Providence, la ciudad que durante tantos años acogió al escritor de terror H.P. Lovecraft– y responde al nombre de Nathaniel Oak, si es que este nombre no es otro alias (suena demasiado a gótico). Los cinco temas de este disco –que es EP o mini-LP según cómo se mire o se prefiera– dibujan un lenguaje firmemente asentado en los principios de la evocación poética y el nervio rítmico, y tienen el halo del viejo drum’n’bass atmosférico de la época de Spring Heel Jack y LTJ Bukem, sólo que ahora con patrones footwork, como el de “VBS”, que crea una sensación no imposible, pero sí muy difícil de obtener: la de relax y olvido a la vez que el beat está circulando a 170 bpms por debajo, a todo trapo. Esto lo obtiene Howse con texturas recargadas e ingrávidas que se levantan como un edificio de aire y que marcan el contraste entre una base turbulenta y una cúpula elevada a los cielos y con voces pellizcadas, algo así como una catedral post-juke.

Antes, “Other Ways” ha dejado claro que con los paisajes forestales y los ambientes musgosos Howse no está dispuesto a negociar: los recarga y les pasa filtros de luz tenue, hace que una simple nota se hinche como una vela de barco en contacto con una racha de viento, y por debajo ya deja caer los primeros breaks –entre juke y jungle, como una versión aún más delicada del sonido de Dream Continuum y Machinedrum– y que se vuelven a repetir en la aún más aterradora y densa “Fete”, conclusión de un 12” que hay que escuchar a un volumen atronador para conseguir el efecto perfecto: parálisis corporal –no se puede bailar en un club, el impacto es tan bello que te eleva– y mente ubicada en un plano de existencia distinto. Se ha hablado de la influencia de Boards Of Canada en la música de Howse, pero no es exactamente así: “Old Tea” y “Dephs” no reflejan una nostalgia por la infancia perdida ni un estado de felicidad, sino un recuerdo de acontecimientos turbios; en vez de música feliz, es música de alguien atormentado, y que tiene un puente de casi 20 años de distancia con el Matt Elliott que, como The Third Eye Foundation, ya fusionaba post-rock y shoegaze enrarecido con breaks saturados y ultradinámicos en un batido con sabor ora dulce, ora amargo, y que se notaba tan delicioso como un veneno libado a gusto. Con “Lay Hollow” el comienzo para Howse no puede ser mejor; en adelante, lo que tenga que suceder en el futuro queda en sus manos, y por lo que se ve, son muy buenas manos.

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