Inga Copeland Inga Copeland

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Inga Copeland Inga CopelandInga Copeland

8 / 10

SELF-RELEASED, 12”

He aquí otra pieza más que hace el misterio que rodea a Hype Williams sea todavía más impenetrable, a la vez que más comprensible. ¿Una idea contradictoria? Sí, pero así son ellos. Lo interesante es que consiguen confundir por inundación de ideas y detalles, nunca por opacidad o escondiendo datos fundamentales. Dan tantas cosas, de manera tan continuada y con tanta capacidad de esquivar las formas sonoras a las que estamos acostumbrados (e incluso los métodos de edición más habituales), que parece como si nos estuvieran metiendo en una absurda carrera de persecución. Pero en realidad es todo más fácil de lo que parece. Sólo hay que pararse un momento, respirar, tomar decisiones lógicas y entonces empiezan a aparecer las verdaderas virtudes del dúo a caballo entre Londres y Berlín. Empezando por este 12” en solitario que ha firmado su 50% femenino, Inga Copeland, ahora más que nunca la parte pop y etérea del equipo.

Confieso un error al enfrentarme por primera vez a este vinilo autoeditado: pincharlo a 45 rpm. Sonaba lógico, nebuloso, tóxico, con una voz quizá demasiado arrastrada. Pero no es así como se escucha “Inga Copeland”: va a 33 rpm, y así su voz suena cristalina, como una Kate Bush sin tanto talento vocal, y las bases se elevan más punzantes, recuperando el sonido del art-pop de los 80 en sellos como 4AD pero con una inyección monstruosa de líneas de bajo, que es en lo que consiste el cegador inicio de “Damage”, una canción que le serviría perfectamente al próximo disco de Fever Ray, así como su precedente “Trample”, composición mórbida a la vez que sedosa.

En la cara B, además de una miniatura de dubstep caprichoso y juguetón ( “U Gotta Respect Yourself Before I Can”), está la verdadera piedra de toque del 12”, “Notitle”, una bellísima fantasía hipnagógica que suena cercana al primer maxi de Laurel Halo, y que pone sobre la mesa el talento de Inga Copeland como constructora de canciones amables rodeadas de producción lo-fi y el baño de ambient que inunda la música de Hype Williams, sólo que aquí más sencillo, más cálido, sin esconder tantas lecturas confusas, sin el esoterismo que inculca Rory Gibb. Ahora queda todo un poco más claro.

Robert Gras

Inga Copeland - Trample by Sound Injections

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