Hidrogenesse Versus The Hidden Cameras Hidrogenesse Versus The Hidden Cameras

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Hidrogenesse HidrogenesseHidrogenesse Versus The Hidden Cameras

8 / 10

Hidrogenesse  Hidrogenesse Versus The Hidden Cameras

AUSTROHÚNGARO (AH018, CD + 12”)

Tras el tratado de pop-glam transversal y de filiación kraut que fue Animalitos” (2007) y su posterior apéndice mántrico en forma de disco-palimpsesto ( Bestiola”, una suerte de Frankenstein pop alucinando y arty , 39 minutos de música sin interrupciones montados a base de retales y parches de otras canciones de su propio repertorio), Genís Segarra y Carlos Ballesteros han decidido fijarse en un cancionero ajeno, el de los canadienses The Hidden Cameras, como material de trabajo. Lejos de conformarse con la posibilidad de “remezclar” ese material, Hidrogenesse han rehecho de acuerdo a sus propias filias sonoras cinco de los once temas que cupieron en “Origin:Orphan” (Arts & Crafts, 2009), el más reciente álbum de la banda de Joel Gibb.

La voz de Gibb es lo único que han conservado Carlos y Genís. Una voz que ahora aparece encajada entre nuevos ritmos y nuevas secuencias electrónicas de cosecha propia de Hidrogenesse. El resultado es un curioso ejercicio de cirugía plástica y transformismo pop que va mucho más allá de la mera anécdota. Las canciones de Hidden Cameras –a menudo tendentes al arreglo excéntrico, a la desviación orquestal– directamente se esquivan para travestir los trinos de Gibb con nuevas galas sintéticas cortadas a medida con sutileza y precisión. Las piezas no sólo encajan sorprendentemente bien; es que, además, a resultas de sus nuevas vestiduras, la voz de Gibbs se revela poseedora de unas cualidades dramáticas que cuesta atisbar en las canciones originales de Hidden Cameras. “Kingdom Come” aparece aquí congelada en una toma cold wave. “In The Na” se transforma en un ejercicio coral con regusto a Bowie -en la primera de las dos versiones que se incluyen- y en un contagioso número de minimal synth con cierto deje a neue deutsche welle -en la segunda-, un deje que también se deja notar en “He Falls To Me”. Cierra la baraja “Underage”, un tema que se desprende de los aires afro-electro-pop del original para volver a jugar la carta del pop sintético de escuela ochentera.

En resumen, audacia regeneradora e inmediatez radiante en un disco que debería interesar no sólo al fan completista de alguno de los grupos implicados.

Luis M. Rguez

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