Fool The Detector Fool The Detector

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Venetian Snares Venetian SnaresFool The Detector

6.6 / 10

La ingente producción que ha venido editando Aaron Funk a lo largo de los últimos diez años hace ya prácticamente imposible valorar cuál de sus nuevos lanzamientos merece de verdad la pena y cuál es una simple provocación presentada con la única intención de molestar. Hay una especie de consenso según el cual sus mejores discos son los de inspiración “clásicista” – “Rossz Csillag Alatt Született” (2005) y “My Downfall (Original Soundtrack)” (2007)–, no sólo por el uso de cuerdas, sino por ser trabajos en los que el sentimiento íntimo se eleva por encima de su condición de trol de la IDM más pasada de vueltas. En ese sentido, “Fool The Detector”, nuevo EP en su propio sello Timesig en co-producción con Planet Mu, no aporta ese dolor y esa humanidad que otras veces se ha localizado en la música de Venetian Snares. Es otro disco más de ritmos veloces como flechas, voces distorsionadas, latigazos ácidos y gesto de burla, una regresión a sus orígenes en el breakcore.

“Ego DSP” dice mucho en el título –distorsión digital y su propia voz utilizada como un efecto de confusión; suena tan inhumana y desplazada de la armonía que recuerda a lo que hace poco también ha experimentado Carlos Giffoni en “Evidence”, y para colmo emplea también líneas de bajo ácidas a modo de adorno–, y este primer corte ya es un resumen de todo el maxi: Venetian Snares empleándose a fondo en tensar la cuerda, en poner de los nervios, en jugar para su propio placer y sin importarle la posible crisis nerviosa que pueda producirse en el oyente desprevenido –que, en todo caso, le dará al botón de stop–. “Fool The Detector” mantiene un inicio sombrío parecido a los ambientes necrológicos de “My Downfall”, aunque la solemnidad acaba rápidamente engullida por un tsunami de breaks a hipervelocidad y voces de troglodita, y algo parecido ocurre también en “Chriohn”, que se desarrolla a una velocidad menos histérica y con el uso de arpegios que suenan a teclas de clavicordio, antes de que el dolor de cabeza y el pulso acelerado vuelvan en “Index Pavilion”, que no se traslada a territorio hardcore-techno por un milímetro. Así, los sentimientos y las intenciones son ambivalentes: parece por un lado que Venetian Snares quiere recuperar sus cualidades humanas, pero al momento las aplasta con una tormenta de sabotajes y chistes de los que se conoce su mecanismo, pero que hace tiempo ya que perdieron la gracia.

Fool The Detector

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