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9 / 10

Ninca Leece  Feed Me Rainbows THESONGSAYS (SONG-003, 12” + digital)

Si la prensa musical pudiera tener hoy la fuerza que ostentaba antes, quizá pudiera hacer justicia y conseguir que el nombre de Ninca Leece fuera más conocido de lo que es –que no es mucho, desafortunadamente–. Nacida en Franca pero de corazón alemán, en sus canciones encontramos lo que ya hace tiempo que se perdió (o ha empezado a desvanecerse) en las creaciones de Ellen Allien o Dinky: el calor de la voz y la emoción final de las canciones. Muchas otras “chicas del tech-house” producen tracks y los pinchan, pero sus corazones no laten de pasión, son incapaces de emitir esa fragilidad emocionante que sí se encuentra en “Feed Me Rainbows”. Aquí podríamos estar ante un recambio generacional, algo que ya apuntaba su álbum previo – “There Is No One Else When I Lay Down And Dream” ( Bureau B, 2010)– y que confirma su incursión en Thesongsays, el exquisito sello de Bruno Pronsato. El tema titular se alarga durante diez minutos y nunca pierde la compostura: es delicado sin interrupción y se percibe en él el “toque Pronsato”: se repite el patrón principal sin prisa, sin apenas variación, y de esa insistencia férrea en sonidos livianos nace un tipo de inflamación emocional explosiva. Si escuchas con atención y paciencia “Feed Me Rainbows”, notarás que los elementos son la voz algodonosa de Ninca, un bombo house muy lento y colorido que tarda en aparecer y un juego subterráneo de muchas capas ambientales entre las que se cuela una guitarra planeadora, la de Yann Tordeondne Lesueur, muy inspirada en Manuel Göttsching. ¿Alguien ha dicho space-minimal-pop, por ejemplo? La otra cara del vinilo la ocupa un remix –dieciséis minutos, firmado por Public Lover, que es lo mismo que decir Bruno Pronsato y Ninca Leece trabajando juntos– que reduce la dimensión atmosférica de la canción y sube los niveles del bombo, aunque es un ritmo que suena a cristal de botella, también suave y preciosista, como en los viejos y buenos tiempos del sello Cadenza. La nota que le pongo al 12” no es arbitraria: aquí se alcanza la excelencia, está en un nivel al que ni siquiera Chloé ha llegado aún.

Richard Ellmann

Ninca Leece - Feed Me Rainbows

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