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Kassem Mosse Kassem MosseEnoha EP

8 / 10

Kassem Mosse  Enoha EP NONPLUS RECORDS (NONPLUS016, 12” + digital)

Es el segundo maxi del esquivo Kassem Mosse en Nonplus y, en comparación con “We Speak To Those / Hi Res”, el doble de largo pero no el doble de bueno; si hay un productor que lleva manteniendo una línea de calidad estable en los últimos años, ése es el alemán. Como Move D, STL y otros agentes del subsuelo house más profundo a orillas del río Spree, Kassem Mosse es el tipo de artista en el que se puede confiar ciegamente, incluso cuando recibe una oferta del sello de Instra:Mental, hasta no hace mucho identificado unívocamente con el drum’n’bass de movimientos reptantes, y ahora abierto a todo tipo de sonidos electrónicos de tempo viscoso. Porque si algo no es “Enoha EP”, es fácil o cómodo: su extensión es generosa, con cuatro cortes que suman casi 25 minutos de duración, pero su factura se corresponde con esa baja fidelidad crujiente y esa devoción religiosa por las influencias más ocultas. “Enoha”, el tema titular, se alarga durante nueve minutos en los que se mezclan sensaciones diversas: el arranque es house y a medida que avanza va operándose una transformación technoide con un toque muy analógico, muy áspero, aunque con maniobras sutiles de cambio: es un menage à trois entre el viejo sonido de Detroit y el nuevo de Berlín, quizá más instintivo que consciente, pero brutalmente bien hecho.

En el resto del EP, la influencia más decisiva es la de Drexciya, el misterioso colectivo de Detroit –desaparecido hace diez años tras el fallecimiento de James Stinson– que transportó el electro mecánico y post-kraftwerkiano a las profundidades de los océanos, a esa presión subacuática que se expresa en forma de bajos como ráfagas de oxígeno que sube a la superficie, máxima oscuridad y formas de vida mutantes. “GSO2” tiene ese latido robótico incisivo y la textura herrumbrosa de los viejos EPs del dúo, como también –aunque a una velocidad más baja y con una mordiente menor– el último corte, “Sleepworking”. “Inswanna” mantiene una estética casi tribal, muy chatarrera en su ejecución, como si fuera un remix desordenado y con software malo a partir de un original de Actress, y rubrica un nuevo manifiesto estético de Kassem Mosse: siempre lo-fi, siempre underground, siempre al gusto de la minoría.

Robert Gras

“Enoha”

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