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8 / 10

FaltyDL Endeavour PLANET MU (ZIQ279, 12” + digital)

Definitivamente, a FaltyDL no se le pueden poner etiquetas, las rechaza con la misma furia con la que el gato teme el agua. Cada vez que, en nuestra condición de discípulos de Aristóteles o Linneo, intentamos buscarle una clasificación en la que pueda encajar su música, él se faja de la llave de judo del periodismo-control con un cambio de estilo inesperado. Del primer álbum que sirvió para Planet Mu ( “Love Is A Liability”), festín de ritmos 2step articulados con técnicas abstractas de la IDM, a este nuevo 12” de tres cortes, hay un viaje circular y nunca predecible por diferentes géneros y épocas de la música de baile. Drew Lustman es un erudito, o al menos alguien que ha escuchado de todo con los oídos limpios y el espíritu abierto, de modo que, aunque algunos estemos esperando otro giro de su fórmula garage, él rápidamente ya se ha lanzado a hacer un house lento y oxigenado, o una catarata de breaks cuyo origen está en el hip hop de la vieja escuela, o un homenaje al techno que quería viajar por el espacio a otras galaxias para sentirse más cerca de casa. Los tres cortes de “Endevour” son exactamente eso: ni se asientan en la actualidad del post-dubstep (una estética que, al parecer, a FaltyDL le interesa muy poco) ni buscan darle otra vuelta a la tuerca del garage. Él va más atrás, ni 2009 ni 1999, sino 1989: ése es el año epicentro de “Filthy Divinity” –que dispersa samples vocales del “Can You Feel It” de Mr. Fingers y una alfombra de breaks al estilo de Prince Paul–, también el de “Endeavour” –ese deep house perezoso, con saxo y notas jazz que ahora suena remix de Luomo orquestado por Scott Grooves– y, por supuesto, 1989 también es el año para dejarse guiar por “Odyssey”, track exploratorio y funky con un mordisco ácido, no se sabe si más inspirado en los viejos discos del sello Buzz o en los primeros tracks grabados por B12. Ésta es la gradeza de FaltyDL: cuando se pudiera esperar de él un puñetazo de modernidad, se vuelve el más clásico entre los clásicos; cuando su música se espera que suene a sexo, él la convierte en amor eterno y universal. Javier BlánquezFalty - Odyssey

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