Déviation Déviation

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Heatsick HeatsickDéviation

7.4 / 10

Hasta hace un año, el house no formaba parte del lenguaje de Steven Warwick. Más bien era el ruido: de baja fidelidad, burbujeante, como una fuente que expulsara el sonido a chorros irregulares y sin control. Warwick repartía su material en diferentes sellos casi invisibles, de los que editan en cinta de casete –fundamentalmente Alcoholic Narcolepsy–, y aunque su alias más ‘conocido’ (nótense las comillas) era Hungover Breakfast, llevaba explorando los espacios exteriores de la experimentación casera con el nombre Heatsick desde 2006. Ahora, aparentemente, para Warwick no hay ningún otro nombre más: Heatsick se ha asentado como la marca que reunirá en adelante su trabajo, y será así porque ha habido un cambio substancial a partir de “Intersex” (2011), aquel vinilo en el sello PAN en el que empezaron a entrar beats renqueantes y pompas de dub en habitual tejido analógico y amorfo. Esta descripción, para quien comprenda este tipo de música, tiene mucho que ver con lo que hacen los artistas de los sellos Not Not Fun y 100% Silk –en especial, Heatsick suena como una mezcla entre Peaking Lights e Ital–, y aunque no llega a ser ‘hipster house’ (por falta de un pasado en el indie-rock), es lo suficientemente inclasificable como para haberse ganado un espacio en esa parcela de la experimentación actual.

Más que house, “Déviation” va más atrás en el tiempo y comienza a disponer en la mesa de mezclas elementos inspirados en viejas producciones disco de los años 70. Por ejemplo, “C’était Un Rendez-Vous”: mientras una capa de bajos dub flota por debajo, la arquitectura del track se llena con vientos funk y un beat a media velocidad, repleto de sensualidad, no muy diferente a como podría haber sido una producción de Tom Moulton si, en vez de soul, hubiera consumido más 7”s de King Tubby. La misma fórmula se le puede aplicar a a “Stars Down To Earth”, con un tempo más alto –y un beat más deformado: parece reggaetón–, al que rápidamente se suman sonidos de steel drum caribeño, voces desganadas pero igualmente eróticas y órganos Hammond. El esquema es el mismo en “No Fixed Address” –parece un reprise: mismo recurso vocal, mismo beat, pero con ecos de Chicago–, y antes se había escuchado en “Déviation”, el corte que abre el 12” y que nos situaba en este espacio difícil de entender de primeras, pero que poco a poco se apropia de tu cerebro: una alucinación post-funk, una visión difuminada del dub, el house y la disco music entendidas como ectoplasma. Heatsick, definitivamente, merece entrar en el club en el que ya tenemos como héroes a Ital, Octo Octa, Maria Minerva y LA Vampires.

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