Deep In The Night Deep In The Night

EPs

Onra OnraDeep In The Night

7 / 10

Arnaud Bertrand tiene dos clases de discos: los que son para viajar –o para escuchar después de haber viajado– y los que son para follar, o para escuchar después de haber follado. En la primera categoría encontramos sus dos volúmenes de “Chinoiseries”, dos joyas –y en particular la primera parte– de fusión entre beats de hip hop mullidos con samples de música vietnamita, recolectada durante un viaje al país de sus antepasados. En la segunda categoría, que es la del Onra más festivo, negroide y sin tanto cuidado por los detalles exquisitos, encontramos su álbum de 2010, “Long Distance”, que ya empezaba a darle duro al boogie después de mucho tiempo afinando sus stoned beats de esqueleto minimalista, y también este EP, en el que se percibe más que en cualquier otro los dos olores que lo perfuman us obra: el de sudor de verano y el de semen.

El pestazo del sudor es evidente: los nuevos beats de Onra parece importados de cualquier playa de Miami (en los años 80s), sinuosos y brillantes, trabajados con ese equipo vintage que garantiza el fulgor analógico del viejo boogie, al que él, con buen criterio, añade pinchazos de voces soul, tan sensuales que erizan el espinazo –ahí está, a modo de ejemplo, “Somewhere (Deep In The Night)”, que suena a versión más amateur y casera del rollito eréctil de Jimmy Edgar–. En “V.B.B. (feat. Jay Kin & Amaia)” se repite el esquema: downtempo felino con chicas que cantan y parece que se estén poniendo en bolas, y es entonces, o un poco después, cuando llega el aroma a semen.

Este disco es sexual, aunque ni tan sofisticado como uno de Marvin Gaye ni tan gárrulo como una canción cualquiera de Nelly. Es un título que crea una sensación de calor y descanso, de vacaciones al borde de la piscina –más cercana a la de Oriol, el tipo de Planet Mu, que de la chillwave de Toro y Moi–, y que sin aportar nada decisivo ni al revival boogie (que ya agoniza) ni a la propia carrera del francés (que despunta más cuanta más música oriental samplea o más se acerca al hip hop de recreación purista), tiene la capacidad de despertar unas cuantas hormonas. Porque hay gente alrededor, que si no es la típica música que apetece escuchar en gayumbos, a la bartola, bebiendo naranja.

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