Dazed Dazed

EPs

Senking SenkingDazed

7.5 / 10

Jens Massel no pertenece al núcleo duro de Raster-Noton, a pesar de que su primera aparición en el sello alemán se remonta a fecha tan temprana como 2000, con el álbum “Trial”, el primero de los cuatro que ya lleva acumulados en su cuenta –y a los que hay que sumar tres más en el sello Karaoke Kalk, más orientados hacia una IDM melódica–. No pertenece al núcleo duro porque ni es artista fundador ni se ha dedicado en exclusiva al sello, y también porque su sonido está más cerca de la rama díscola –la más ‘pop’, por así decirlo, la de Kangding Ray– que de la altamente experimental de Alva Noto y Byetone, y sin embargo los caminos de todos ellos han sido convergentes y hacen que, en este momento, “Dazed” sea uno de los trabajos más interesantes del actual catálogo. Sólo son dos temas en los que Senking parece progresar hacia el techno de frecuencias bajas y texturas rasposas a partir de una indietrónica de trasfondo shoegaze, y de estas fricciones tan difíciles de armonizar es de donde nace la fascinación que produce el EP. Es una de las pequeñas hazañas de Raster-Noton en lo que llevamos de 2012.

“Dazed” es una progresión –o deberíamos decir prolongación– del material incluido en “Pong” (2010), un álbum que ya experimentaba con situaciones parecidas. “The Dance Hall Walk” ocupa la cara A y es aquí donde se produce ese encuentro muy trabajado y meditado entre pop ensoñador y digital –escuela Morr Music, sin ir más lejos– con un tipo de mecánica rítmica, o habría que decir arrítmica, que ha hecho suya Raster-Noton a partir de los casos anteriores de Pan Sonic y Sleeparchive. El corte suena tan hipnótico como pedregoso, ideal para arrancar un set de techno como para acelerar un set de IDM, y contrasta con la cara B, “Closing Eyes”, más calmada e hipnótica –recuerda al primer Biosphere–, organizado a partir de beats comatosos, atmósferas espesas y voces como llegados de una transmisión de radio desde la Luna. Música envolvente y asfixiante, tan lúdica como experimental, una razón más para sacar a Senking del segundo plano en el que siempre se refugia y tomarle de una vez en consideración como uno de los talentos más sólidos de la electrónica europea de la última década. Sin exageración.

The Dance Hall Walk

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