The Crystalline Series (Omar Souleyman’s Versions) The Crystalline Series (Omar Souleyman’s Versions)

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Björk BjörkThe Crystalline Series (Omar Souleyman’s Versions)

8 / 10

ONE LITTLE INDIAN (1123tp12c, 12” + digital)

No se puede negar que a Björk le sobra valentía. A cualquier otra figura preeminente del pop contemporáneo que se le ofreciera la posibilidad de trabajar con la superestrella del folklore sirio Omar Souleyman le temblarían las piernas –y no por el reto, sino por la recepción que tendría el experimento entre sus fans– sólo de pensar en lo extraño del híbrido. Björk no: no sólo no se arruga, sino que además es ella quien alienta este tipo de encuentros, la que descuelga el teléfono –o pide una dirección de email– para entrar en contacto con el hombre del turbante, el bigote y las gafas de sol. De todas las sorpresas que puede incluir “Biophilia”, admito que la que más me intriga es la parte que lleva la firma de Omar Souleyman: me da morbo porque es como el choque de la materia y la antimateria, la sofisticación conceptual hi-tech de la islandesa contra la baja fidelidad primitiva y popular del sirio. Para empezar, aquí están los tres remixes que le ha encargado Björk a Souleyman para los vinilos de “The Crystalline Series” y que no sólo despeja dudas, sino que quita el mal sabor de boca que dejó el primer maxi, el de las remezclas de Serban Ghenea.

No sé si el sonido profesional que transmiten los remixes se debe al propio Souleyman o a un trabajo de post-producción una vez Björk los tuvo en sus manos. Pero más allá de la limpieza del audio final, lo que más me llama la atención es la manera en que Omar Souleyman se lleva tres canciones a su terreno – “Crystalline”, “Tesla” y “Mawal”– y prácticamente las des-björkifica dejando de los originales sólo incisos de voz, como si fueran canciones originales del sirio en las que la invitada fuera ella y sólo apareciera un poco, para no molestar demasiado. Eso ocurre sobre todo en los siete minutos mántricos de “Tesla”, con mucho oud y teclado de boda, con un ritmo insistente que serviría para cualquier baile místico y giratorio de los derviches, aunque no tan uptempo ni con tantas rupturas de ritmo como “Cristalline”. “Mawal”, en cambio, se transforma en una alfombra ambiental con cuerdas y sintes planeadores que parece más una oración a Alá que una canción de Björk. En resumidas cuentas, este 12” me parece una locura.

Claude T. Hill

Crystalline (Omar Souleyman Remix)

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