Crown Princess Crown Princess

EPs

J Greenspan J GreenspanCrown Princess

7.1 / 10

Fuera de la disciplina de Junior Boys, Jeremy Greenspan se había limitado a ser la voz invitada en algunos títulos de Morgan Geist y Kelley Polar, lo que no deja de ser una actividad extra-laboral testimonial para alguien que lleva desde 2004 en la primera línea del pop electrónico, con cuatro álbumes en su cuenta y un puñado de EPs y apariciones en diferentes recopilatorios y discos de remezclas. Digamos que, para el canadiense, fuera de Junior Boys no existe nada, y que todo lo que se escapa de escribir canciones –y con esto me refiero a hacer remixes o, lo dicho antes, a aparecer como invitado en discos de otros artistas– se daba de forma muy puntual, casi sin premeditación ni como un plan B alternativo. “Crown Princess”, en cambio, es otra cosa. Es el primer single que Greenspan edita en solitario –en este caso para Jiaolong, el nuevo sello de Caribou que, por ahora, sólo cuenta con tres títulos en el mercado, los dos primeros ya descatalogados–, y además incluye dos cortes instrumentales, como si Greenspan hubiera arrastrado una larga afonía. No abre la boca ni lo pretende. Su conexión con Junior Boys es evidente porque él es imposible de desligar de la banda que comparte con Matt Didemus, y aún así es el primer movimiento fuera del grupo que realiza en ocho años.

La cara A, “Crown Princess”, son nueve minutos que toman como punto de partida algo así como una disco music computerizada: es un tema extenso y envolvente, construido a partir de la repetición de patrones rítmicos y motivos melódicos sencillos, y que acaba por sonar como una versión doméstica y muy sencilla de ese house progresivo que acabará escuchándose en las fiestas de verano. En el último disco de Junior Boys ya había momentos parecidos, piezas prolongadas y repetitivas que buscaban un éxtasis bailable como “Banana Ripple”, pero “Crown Princess” es otra cosa: es como si Jeremy guardara dentro de sí la ilusión por ser una estrella del trance, por ser Tiësto por un día. En comparación, la cara B no suena tan eufórica, y además su desarrollo es más plano, quizá porque el punto de partida sería más cercano al techno-dub de Berlín: una caja de ritmos barata –que suena como a un techno descascarillado o un electro a paso lento– y un bajo mullido por debajo. ¿Qué anticipa este 12”? ¿Una carrera de Greenspan en solitario o un desvío más dance para Junior Boys? ¿Ambas cosas o ninguna? Pronto lo sabremos.

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