Clase de 1984 EP Clase de 1984 EP

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Niño NiñoClase de 1984 EP

8 / 10

Niño  Clase de 1984 EP

DONKY PITCH (DKY002, 12” + digital)

Cuesta mucho acotar lo que hace Niño, y es que en realidad él no tiene un estilo: tiene muchos integrados en un discurso camaleónico que va mudando de color a cada nuevo track. Se mantienen unas constantes, sólo faltaría: sintes analógicos de fuerte presencia, bajos como bombas de mano y un aire retro. Pero más allá de ahí, no se puede afirmar que el productor vallisoletano sea skweee, post-dubstep o neo-boogie, a pesar de que tiene espolvoreados esos géneros –es decir, un poco de Andy Barracuda y un poco de Hudson Mohawke, por generalizar–. Tampoco sirve la idea de wonky beats, porque nada de lo que hay en “Clase de 1984” –la continuación natural de aquel 7”, “3D”, que apareció en Galleta Records– sale de sus manos con la intención de parecer material averiado. Niño siempre mantiene un swing y un calor que van en contra de la idea de querer marear al oyente; en cambio, es como si quisiera gustar todo el rato por medio de pellizcos melódicos, aunque tengan alma de robot.

El título advierte de que hay nostalgia y obsesión por la década de las hombreras en “Clase de 1984”, principalmente por la música negra sintética en la onda Zapp, pero nunca en la línea de Ford & Lopatin o Com Truise. Hay aromas muy diferentes que hacen que el 12” valga la pena de principio a fin: “The Man And The Earth” –guiño, imaginamos, a Félix Rodríguez de la Fuente– está entre Yellow Magic Orchestra y Tangerine Dream –igual que “Buio Omega”, una fantasía synthy acribillada por líneas de bajo al estilo de Eprom–, mientras que en “Clase de 1984” e “Innsmouth” entra la negritud y se ubican en el espectro Slugabed-HudMo, es decir, el del funk con teclados de un solo dedo. De los temas originales de Niño, “Bright Lights Big City”, que suena como si Prince hubiera inventado la música cósmica, es el que rompe a nivel de tempo la unidad del 12”, pero no hay descensos de nivel: todo suma, incluidos los remixes – Offshore lleva “Buio Omega” a un territorio de 808s espasmódicas, casi crunk; los bonus digitales los firman Krsur (en plan skweee) y Kelpe (más robofunk de lo habitual)–, para dejar la grata sensación de que Niño ha dado un grandísimo paso adelante en su carrera. Antes sonaba muy bien. Ahora suena pepinaco.

Javier Blánquez

“Buio Omega”

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