Baldwin / Carmichael Baldwin / Carmichael

EPs

Anstam AnstamBaldwin / Carmichael

9 / 10

Anstam  Baldwin / Carmichael 50 WEAPONS (FIFTYWEAPONS012, 12” + digital)

Ahora mismo, podríamos estar lanzando fuegos de artificio y confetti al aire, celebrando este regreso con fanfarrias y un pasacalles con desfile de carrozas, pero ¿para qué? Anstam es un nombre tan minoritario, tan olvidado y tan poco reivindicado que este 12” para el sello de Modeselektor parece un debut, cuando en realidad es –si nos ceñimos al techno de tradición experimental– como el regreso del hijo pródigo, la segunda venida de Cristo, o algo así. Puede sonar a exageración desmesurada, una práctica a la que el abajo firmante a veces se deja arrastrar –siempre por cosas del entusiasmo, que hace que se icen la moral y otras partes del cuerpo–, pero una vez empieza a sonar esta rodaja de plástico candente se advierte que el vinilo vale hasta el último céntimo de su precio y hasta el último segundo de su recorrido. Anstam: ¿quién diablos son? Se sabe poco. Aparentemente es un dúo alemán, editaron un par de 12”s en 2007 ( “Aeto”, “Brom”) en su propio sello, otro en 2009 ( “Cree”), y desaparecieron del mapa, tres maxis en los que se fundían con misteriosa alquimia la onda IDM oscura inglesa –escuela Skam o Modern Love, primera etapa– con el techno berlinés sumergido en profundas fosas submarinas –escuela Monolake, última etapa–.

Y entonces, el silencio. Dos años han pasado hasta que Modeselektor les han rescatado del anonimato y la vida monacal y les han planchado una reaparición que ayuda a estimular la escena del techno turbio, de tonalidades cromáticas grisáceas y violencia soterrada. Había un anticipo en “Albert”, un corte en el 10” split con Phon.O de hace un mes, pero “Baldwin” y “Carmichael” son un asunto completamente distinto: hay más rabia, más artes ocultas. En la cara A se avista una leve influencia de la onda Raime –es decir, una inclinación hacia el breakbeat de cadencia apagada y el uso de bajos que hincan la dentadura– y las texturas chapadas en acero inoxidable. “Carmichael” sigue la línea pero con un deslizamiento sonoro menos atropellado, algo así como la versión gótica del techno expansivo de Mathew Jonson. Si, a diferencia de hace unos años, creciera el hype Anstam, puede que se les reciba como el enésimo contraataque del techno intelectualizado y anhedónico, cubierto en brea y humo de hogueras. Pero no hagan caso: esta gente en su día ya eran enormes y, escuchados los resultados de su comeback, siguen estando en la vanguardia del 4x4 con neuronas efervescentes.

Javier Blánquez

“Carmichael”

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar