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8 / 10

Scuba  Adrenalin EP HOTFLUSH (HF030, 12” + digital)

Que parte de la aristocracia bass británica ha vuelto a situar el house en el núcleo de la cartografía que ayuda a comprender sus constantes reajustes no es ningún secreto. Ejemplos hay muchos y muy buenos, pero uno de los más significativos es el cariz que han tomado las últimas entregas de Paul Rose, alias Scuba. Como sabrá cualquier lector mínimamente instruido, Rose es el capo de Hotflush y, por tanto, el responsable de una de las plataformas que más y mejor han ayudado a definir las coordenadas del dubstep en los comienzos del género. Pues bien, si con su celebrado álbum “Triangulation” (2010) ya abrazaba la aleación entre los principios bass y preceptos mucho más cercanos al espectro techno, con sus dos últimos lanzamientos parece dejar claro que actualmente los ritmos en tresillo y los bajos wobble no se encuentran entre sus prioridades, al menos en el estudio. Y es que en “Adrenalin EP”, su primer lanzamiento para Hotflush desde el mencionado LP, Rose repercute en las ideas y sonidos que protagonizaban “Loss / FutureUnknown" (Aus Music, 2011), el que hasta la fecha era su único lanzamiento del año (en este caso firmado como SCB) y en el que el británico se olvidaba de la oscuridad y la opresión para entregarse a las formas vintage y la vocación euforizante.

El corte titular es seguramente el track más abiertamente pistero (o, en su defecto, fiestero) firmado por Rose hasta la fecha. Construido alrededor de un ritmo de 707, se trata de una composición que fusiona los esqueletos del Chicago house primigenio con la promesa de felicidad inherente en las producciones de open-air trance. De esta manera, al enjuto patrón rítmico pronto se le unen un repetitivo pero altamente sugerente recorte vocal, una dispersa pero vigorosa línea de bajo y un arpegio que nos indica el camino a seguir hasta dar con la explosión de júbilo. Esta llega en forma de un pad que a más de uno se le puede atragantar por sus reminiscencias progressive, pero que el productor sabe cortar en el momento adecuado para volver a dar paso a la sección rítmica sin caer en el empalago. Más adelante vuelve a aparecer, esta vez coronado por planeadoras melodías, para que la esperanza de júbilo se haga realidad sin espacio para nada que no implique brazos en alto, ojos cerrado y mandíbulas desencajadas. “Never”, el primer track de la cara B empieza más oscuro, con ritmos que se arriman al electro y vocales filtradas que aportan el contrapunto refulgente. Un contrapunto que deviene componente central cuando, pasado un minuto y medio, vuelven a hacer acto de presencia rutilantes colchones sintéticos que, una vez más, desaparecen de sopetón para dejar paso a las mutaciones de la obsesiva línea de bajo y el juego de delays con las vocales femeninas. Con una estructura similar al del primer corte, más tarde vuelven a juntarse todos los elementos para llevarnos en volandas hacia nuevos edenes de plástico.

En “Everywhere”, el track que cierra el maxi, el británico vuelve a fijar la vista en las evoluciones de la música de baile americana de la década de los ochenta, esta vez centrándose en el freestyle neoyorquino que popularizaron Shannon y compañía. Los ingredientes, pues, están claros; rítmica sincopada, bajos rechonchos de aires boogie y vocales femeninas cantando adhesivas melodías de inclinación euforizante. El matiz aquí viene de la mano de una extática melodía de nuevo prestada del progressive house pero pasado por la refinería con tal de extraerle el exceso de épica. El resultado es, y la conclusión se hace extensiva a todo el EP, un track sencillo pero perfectamente ensamblado, sin más pretensiones que el de dar con música que te haga bailar con una sonrisa en la cara y que, precisamente por ir de cara y no querer engañar a nadie, cumple con creces con su objetivo.

Franc Sayol

“Adrenalin”

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