Le temps Qu’Il Faut Le temps Qu’Il Faut

Álbumes

Bertrand Betsch Bertrand BetschLe temps Qu’Il Faut

7.2 / 10

La historia de Bertrand Betsch ejemplifica a la perfección la crueldad que va implícita en la fugacidad mediática. En 1997, con su debut “La Soupe À La Grimace” (Lithium), Betsch se dio un baño de popularidad y respeto a la vez que se alzaba como una inquieta respuesta a Dominique A para el final de la década. Todo estaba de su parte. Pero el destino gafado empezó a cebarse con él a partir de “Pas De Bras, Pas De Chocolat” (EMI, 2004), un álbum en el que expandió la paleta de sus composiciones (probando suerte con el reggae y las melodías electrónicas) y que, tristemente, pasó más que desapercibido en las listas de ventas francesas. Al no salirle rentable a su sello, tres años más tarde fichó por PIAS para “Le Chaleur Humaine” (PIAS, 2007) y se repitió la misma mala suerte. Devorado por el miedo y sin una discográfica que le avalara después de aquello, la luz de Betsch se apagó, y con ella, su creatividad. Volvió a casa de sus padres con los bolsillos vacios y se inscribió en la bolsa de trabajo del barrio periférico en el que creció con tal de ganar unos euros que le dieran de comer. No tenía el cuerpo para volver a componer. Pero, de pronto, resurgiendo de sus cenizas, en 2010 decidió ir por libre y editar sus trabajos a través de 3H50, una discográfica hecha a su medida en la que no tenía necesidad de rendir cuentas de las ventas conseguidas. El riesgo corría solamente a cargo de él.

Liberado de la tiranía de la nueva chanson, el francés ha vuelto con un trabajo conceptual que gira alrededor del tiempo. Marcándose como filosofía de vida que el pasado no existe (más allá de aquellos recuerdos que persisten deformados en la memoria) y que el futuro no es más que una fantasiosa quimera, Betsch se aferra a su día a día en la nueva vida rural que ha construido al suroeste de su país natal, alejado de la exigente pose reinante en las calles de París. Este es el punto de partida de “Le Temps Qu’Il Faut” con el que rompe sus cinco años de silencio (dejando de lado aquellas colecciones de caras B y piezas inéditas, “Je Vais Au Silence” e “Inédits De La Soupe À La Grimace”, que puso a la venta en formato digital a través de la web de 3H50).

Volviendo a contar con su pareja Nathalie Guilmot para que aporte el contrapunto femenino (tal como aconteciera en menor medida en “La Chaleur Humaine”), el nuevo trabajo con material inédito de Betsch es una radiografía minimalista de cómo sobrellevar la nostalgia. Prescindiendo de experimentaciones y dulcificando la instrumentación (un ejemplo puede encontrarse en el bello dueto “L’avenir Est Devant”), el artista se vale de lo orgánico para resaltar su voz como mayor arma combativa. Aunque el disco puede caer en una cierta monotonía, las cajas de ritmos de “Un Peu de Bruit” y su saturada guitarra eléctrica, el clarísimo single “Avance Encore” que vale como columna vertebral de estos temas, o los teclados vintage de los que se deja acompañar en “Les Figurants”, vuelven a posicionar al galo como uno de esos músicos al margen de modas que hacen de la honestidad su mejor compañero de viaje.

Avance encore

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