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Terius Nash Terius Nash1977

8 / 10

Terius Nash  1977 RADIO KILLA RECORDS

Hace pocos días, mi consultor deportivo, también mi particular Wikipedia en lo que a medicamentos se refiere, womanizer nato, me formuló una pregunta que sirve para definir a la perfección los atributos y el magnetismo de The-Dream. Cito textualmente: “¿cómo es posible que Christina Milian estuviera con este fat-ass?”. Y la duda tiene sentido. El cantante y productor no es ni ha sido nunca un sex-symbol, pero atesora un contundente historial de conquistas, entre ellas la cantante, y a su paso no hace más que dejar bragas empapadas. Doble mérito. Su música, sus letras y su manera de poner en práctica todo su imaginario artístico apela a los instintos más primarios, seduce sin remisión, convence a primera vista, tiene el mismo poder de conquista que un diamante. No es casualidad que en el reino del R&B masculino no haya quien pueda plantarle cara, sobre todo después de la publicación del majestuoso “Love King”, aclamada maravilla urban que el año pasado consiguió colarse en las listas de lo mejor de 2010 de las publicaciones musicales de referencia.

Pero incluso el rey del mambo puede divisar el abismo en algún momento en su vida. Y desde múltiples ángulos. Por un lado, desde el punto de vista personal: su divorcio de Milian, público y notorio gracias a los papparazzis, le ha pasado factura emocional, hasta el punto de confesar que había tenido pensamientos suicidas en los últimos meses. Y por otro lado, desde la perspectiva artística: sus problemas y mosqueos con Def Jam –sello con el que todavía tiene contrato, recordemos– a raíz del retraso de la publicación de “The Love, IV (Diary Of A Madman)”, han motivado un encendido enfrentamiento entre ambos que no sabemos cómo puede acabar. De momento, el vocalista ya ha cumplido su amenaza: lanzar un nuevo disco de forma gratuita desde su web a modo de previa de ese nuevo álbum. Lo firma con su nombre real, Terius Nash, y, atención, no se trata de ninguna mixtape cochambrosa atiborrada de pienso para salir del paso, sino de un contundente disco de ruptura, de tono confesional y emoción convulsa.

En las antípodas del R&B exultante que se come el mundo, y otras cosas, el contenido de “1977”, fecha de nacimiento de nuestro protagonista, primera señal del grado de intimidad y subjetividad que lo impregna todo, no habla de conquistas ni de noches locas, no hace apología del éxito o del triunfo; ni tan siquiera busca refugio en el ego, la fama o el dinero. La mayor parte de sus canciones hacen referencia a la pérdida: la pérdida de un matrimonio, de una madre – “1977 (Miss You Still)”– o de la felicidad. De una crudeza desafiante, “Wake Me When It’s Over”, “Long Gone”, o, sobre todo, “Used To Be” hacen referencia directa y explícita al ocaso de la relación con su ya ex esposa y exponen sin tapujos, con un realismo fascinante, los dimes y diretes de su ruptura. “Wedding Crasher”, por ejemplo, es otra lograda composición sobre la rabia y la frustración que conlleva toda separación, definida con mucho criterio por el propio The-Dream como su “canción de borracho”, donde salen a flote todos los reproches posibles y donde el autor no tiene pudor ni vergüenza en hacerla pública. No hay ingenio ni talento poético, todo es meridiano y de una simpleza aplastante, pero quizás por ello el impacto es mayor.

Son piezas llenas de recriminaciones, culpa, rencor, amor y tristeza, puro exorcismo emocional al servicio de una propuesta musical que también acusa el tono amargo y desgarrado de las letras. La producción es austera, sombría, de tempo pausado y ritmos lentos, ya no hay margen para esos momentos de distensión y agitación de club que siempre encontramos en sus grabaciones. Quien busque una nueva “Walkin’ On The Moon” o una heredera de “Yamaha” se llevará un chasco. Aun así, el resultado vuelve a ser magnífico, incluso en el lado más tenebroso de su propuesta, pues a fin de cuentas es posible que este giro a la oscuridad y la amargura constituya el mayor punto de atracción de este descenso a los infiernos del desamor. Terius Nash sigue teniendo un don inimitable e incomparable para extraer melodías adictivas y estribillos letales de sus canciones, conjuga como nadie los sintetizadores kitsch y los beats atemperados y tiene una voz con suficiente carisma para hacer de un disco de impasse y calentamiento un título de considerable importancia en su carrera y en la cosecha R&B de 2011.

David Broc

* Descarga “1977”

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