4 4

Álbumes

Beyoncé Beyoncé4

4.6 / 10

Beyoncé  4

COLUMBIA

Los guetos lloran como nunca. La diosa de ébano, la mujer que moviendo su muslamen es capaz de poner palotes hasta a los amantes de Ricky Martin, y la culpable de que millones de personas perdieran la vergüenza bailando frente al espejo el “Single Ladies”, se ha marcado “un Christina Aguilera”, que, para aquellos que lo desconozcan, podría definirse como prometer un álbum con colaboraciones de órdago de la talla de Sleigh Bells u Odd Future para acabar firmando uno de los trabajos más coñazo e intrascendentes de la historia reciente del pop (negro y blanco, da igual). Con decirles que el anti-single “Run The World (Girls)” es de lo mejor que aquí puede rascarse (aunque para eso, mejor nos ponemos “Pon De Floor” para limpiar el parquet con ataques epilépticos a modo de booty shake), ya pueden imaginarse las cuotas del drama.

De poco sirve protagonizar una actuación en directo en los premios Billboard que ya ha hecho historia o animar a los niños a que abandonen el bulímico hábito de ponerse ciegos de fast food si, cuando tiene que poner toda sus morenas carnes sobre el asador, Beyoncé recurre a un álbum en el que echamos de menos himnos que consoliden su estatus de mujer intocable. Y más, sabiendo de que a Columbia le presentó la friolera de 72 temas para acabar dando forma a este “4”. Ahora, lo único que provocará es que las niñas de su barrio vuelvan a ponerse la peluca panocha de burdel de carretera que Rihanna luce desde hace meses. Ni se me asomaba esta idea por la mente, pero debería volver a contratar a su padre, Matthew Knowles, como asesor y gurú de su carrera. Todavía está a tiempo.

El quid de la cuestión está en que tres cuartas partes del disco están dominadas por baladones que, ni mucho menos, formarán parte en un futuro de ese disco de greatest hits de medios tiempos que, hipotéticamente, comenzaría con “Halo” (a no ser que la sustituya por ese “Best Thing I Never Had” que tanto nos puede recordar al one hit wonder de Vanessa Clarton como a la cabecera de “Los Vigilantes De La Playa”). Al grano: para oírle cantar baladas que nos recuerden que somos unos desgraciados en la vida por no tener un acompañante que sea nuestra sombra en la boda del primo de Cuenca que nunca hemos visto, seguiremos poniéndonos la primera parte de “I Am… Sasha Fierce” (Sony, 2008). O, a lo sumo, ese “I Was Here” más que apañado (único momento de pelos de punta en cuarenta minutos) en el que, a modo de in memoriam, se nos pone trascendente narrando lo que ocurrirá cuando ella ya no se alce en esos taconazos de aguja con los que salió del vientre.

A Beyoncé no le ha sentado bien retroceder a los ochenta ( “Party”, con André 3000, sólo puede haberse incluido porque la co-produce Kanye West) ni creerse que vive en 1992 ( “I Care”), aunque el venazo noventas en “Love On Top” ( Janet Jackson amenaza con otro “pezongate” al comprobar que se sigue reivindicando su “Whoops Now”) realza el vuelo del largo junto a ese “Countdown” que debe entenderse como una cabalgata de culonas ansiosas de quemar calorías al son de un sample del “Uhh Ahh” de Boyz II Men. Que no cunda el pánico. La tigresa se subirá al escenario, babearemos por su cada vez más evidente pálida piel y todo volverá a su sitio tarde o temprano. Aunque no debería extrañarnos que, en unos meses, Beyoncé rebusque entre el material desechado para este álbum, nos recuerde que es una de las putas amas del star system con un apresurado lanzamiento que nos haga olvidar estas canciones y, ya puestos, venga a mi casa a hostiarme por todo lo que acabo de escribir de ella. Pero, de momento, esto es lo que hay y es un pedazo de chasco.

Sergio del Amo

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar