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Planningtorock PlanningtorockW

7 / 10

Planningtorock  W DFA

En Gran Bretaña estamos acostumbrados a las narices peculiares. La razón debe estar, imagino, en la abrumadora cantidad de farlopa carísima y mal cortada que corre por aquí –hay tantísimo cristal en polvo y almidón que podrías auto-aspirarte tu desgastada tocha antes de que se te desmigaje como un pastelito Battenberg mal horneado–. Si lees los periódicos apreciarás que hay una presencia constante de tabiques perforados, empezando por la cavernosa fosa nasal de Daniella Westbrook, la estrella de las teleseries, pasando por el puente derrumbado de Tara Palmer-Tompkinson, asidua a cualquier evento social, y todo eso sin tener en cuenta atrocidades quirúrgicas como las practicadas en la napia de la histérica de Jodie Marsh.

Todos estos frontis bizarros, sin embargo, no son nada en comparación con el que la expatriada británica Janine Rostron, más conocida como Planningtorock, se ha construido en su cara. Harta aparentemente de tener que actuar enfundada en vestidos demasiado elaborados, al final ha hecho que sea su propia cara una máscara, decorada con una nariz masculina, deformada (y mostrada en toda su gloria en el vídeo de “Doorway”). Es un cambio físico de pequeña relevancia en su apariencia física, pero importante en su simbolismo, un cambio que se refleja en la sutil pero apreciable evolución de su música desde el debut de 2006, “Have It All” .

Aquel álbum se centraba en el viaje de Rostron desde desolación de Bolton a la paradisiaca bohemia de Berlín, donde todavía reside. Temas como “Bolton Wanderer” y “Never Going Back” eran himnos estridentes de emigrante, mientras que el vals juguetón de la brillante “Think That Thought” nos presentaba los elementos esenciales en Planningtorock: cuerdas en staccato, voces quejumbrosas y una tendencia a confiar en lo melódico antes que en los instrumentos de percusión a la hora de desplegar el ritmo. Esto sigue siendo algo evidente en su nuevo álbum, “W”, aunque hay un énfasis mayor en dejarse acompañar por el equipo electrónico.

No sería descabellado imaginarse que Karin Dreijer Andersson, más conocida como Fever Ray, pudiera tener una pizca de responsabilidad en este leve viraje. El año pasado, The Knife colaboraron con Rostron y Mt. Sims en la ópera “Tomorrow, In A Year”, y el espectro de la introspección melancólica de Fever Ray arroja su sombra por aquí, especialmente en la antes mencionada “Doorway”. Que se entienda esto como algo positivo o no depende sobremanera en cuanto te guste Fever Ray. Bastaría con decir que, sin eres ya fan, vas a encontrar mucha diversión aquí.

A pesar de todo, Rostron tiene personalidad de sobras para soportar cualquier comparación excesiva con quien sea. Y su personalidad es profunda e intrigante. Su apariencia excéntrica y teatral oculta el hecho de que su cara está casi siempre oculta a medias, ya sea mediante máscaras, prótesis o su mata de pelo; una fachada frágil que registra ecos en “The Breaks”, donde “we break too easily” [nos rompemos con demasiada facilidad] pasa a ser “I break too easily” [me rompo con demasiada facilidad]. Sus coqueteos visuales con la idea de género se hacen notar en la escabrosa “I Am Your Man”, donde las declaraciones de amor (y deseo) se descubre que van dirigidas a sí misma – “Hey me, I'm the right man for you!” [ey, yo, soy el hombre adecuado para ti]. Es una aproximación novelesca a la canción de amor, basada en la típica ambigüedad de género. En temas como la también auto referencial “Janine” llega a alterar su voz para sonar todavía más masculina.

En cualquier caso, y teniendo el asombroso e innovador “Have It All” ya cinco años, toda esa originalidad es cada vez más difícil de alcanzar. Canciones como “Jam”, aún siendo brillantes, podrían haber sido fácilmente un descarte de su debut; y aunque “W” consigue desviarse bastante, acaba por sonar muy parecido a mucha otra gente. Quizá la progresión musical no sea algo tan merecedor de atención como se dice por ahí –al fin y al cabo, las cosas pueden progresar de manera errónea–. Eso no quiere decir que este disco represente una regresión, pero canciones como “The One” no dejan de ser un beat 4/4 previsible que está cerca de transformar el anhelo minimalista en una banalidad maximalista.

Por suerte, Rostron es lo suficientemente espabilada como para saber sortear estos escollos (y aún así, seguro que hay demasiados saxofones y solos de bajo para más de un oído). Y, digámoslo claramente, ella podría llamar a Linda Perry para que le escribiera canciones y al estilista de The Saturday para que le llenara el armario de ropa, y aún así el resultado sería siempre, sin fallar ni una sola vez, Planningtorock. Su personalidad es tan irrefrenable como su nueva nariz, y es una personalidad completamente única en la música contemporánea. Pero Planningtorock llega a la cúspide cuando puedes decir exactamente lo mismo de su música. Y aquí, eso ocurre sólo a medias.

Kier Wiater Carnihan

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