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Álbumes

Keren Ann Keren Ann101

7.8 / 10

Keren Ann  101 EMIAsombrosa capacidad de reinvención, oxigenación y superación la de Keren Ann. Una vez más hay que rendirse a la evidencia. Después de un disco de eminentes inclinaciones folk como era su álbum homónimo, rodeado en todo momento de un clima tenue de sonidos acústicos y miradas bajas, la cantante israelí pega un volantazo que es todo sutileza y encanto en este “101” que salpimienta las canciones con suntuosos arreglos electrónicos y las decora con inesperadas y refrescantes incursiones estilísticas alejadas a priori de su más reciente mapa sonoro. El ejemplo más claro y reconocible de este salto expresivo podemos encontrarlo en ese fulminante single, “My Name Is Trouble”, en que Ann sube el tempo y se marca un zurriagazo electro-pop con el que nadie contaba. Es un síntoma claro de atrevimiento, bravura y pocos complejos artísticos que queda latente en otros momentos de la batalla. Se supera a sí misma y enriquece la esfera pop, poco más se le puede pedir.

Grabado en Nueva York, París, Tel-Aviv y Reykjavik, “101” materializa ideas y fantasías pretéritas de muchos seguidores: ¿cómo encajarían las canciones de Keren Ann en un contexto musical cercano a, pongamos, los Goldfrapp menos petardos? ¿O qué pasaría si la chica frivolizara un poco y aparcara por unos momentos su vertiente más melancólica y sentida? Las respuestas a todo ello te las vas encontrando a lo largo y ancho de un disco de impecables acabados en que la protagonista deja un poco de lado la influencia francesa y los ecos chansonianos para abrir su discurso a una mirada más internacional, urbana y contemporánea. Capas electrónicas a modo de telón de fondo ambiental, o cómo se puede reivindicar a Mazzy Star sin perfumes retro ( “Song From A Tour Bus”), arrebatos de pop sesentero ( “Sugar Mama”) o incluso ecos involuntarios de Radiohead (ojo con “Strange Weather”) se suman a otros pasajes más clásicos ( “All The Beautiful Girls” o “She Won’t Trade It For Nothing”) para perfilar una grabación elegante y valiente que ratifica, por si todavía quedaba alguna duda, el talento de la artista para derribar tópicos y etiquetas y redimensionar su propia figura. Hace tiempo ya que Keren Ann dejó de ser esa cantautora apadrinada por Benjamin Biolay para convertirse en una de las compositoras más consistentes del circuito europeo. Mario G. Sinde

Keren Ann - My name is trouble

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