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Álbumes

Peaking Lights Peaking Lights936

8.6 / 10

Peaking Lights  936 NOT NOT FUN

Uno de los aspectos más interesantes del hypnagogic pop es la tensión que existe en su música entre una visión urbana casi distópica, que ya ha sido relacionada con Burroughs, K. Dick o Ballard, y un pastoralismo cercano al New Age, influencia directa en algunos casos. Peaking Lights se encuentran en este último extremo, como evidencian las continuas referencias en títulos y letras a la luz, el sol y animales como gorriones y tigres, además de temas como “Hey Sparrow” que, con su melodía infantil, hacen pensar en una versión estadounidense de Vashti Bunyan. De hecho, el matrimonio ha realizado una huida hacia el campo similar a la de Bunyan en su momento, reconvirtiendo un viejo edificio en el medio oeste estadounidense en su hogar y estudio de grabación, y es más que probable que por este motivo el disco entero tenga un aire de contacto con una naturaleza luminosa y benévola, en un claro reflejo de su domesticidad conyugal, también presente en la atmósfera cálida y terrosa proporcionada por la grabación usando equipamiento analógico y técnicas dub.

El dub es, sin duda, el elemento más importante dentro de este disco, cada uno de cuyos temas está firmemente construido a partir de cavernosas líneas de bajo y cajas de ritmos, sobre los que se alinean aspectos más cercanos al pop como la desapasionada pero emocionante voz de la cantante Indra Dunis, guitarras a lo Morricone (como en el caso de otro destacado disco de hypnagogic pop del pasado año: el de Forest Swords), y sintes cósmicos. El dub proporciona el aspecto más físico, el pop el aspecto más ensoñador y una perspectiva lisérgica sumerge todo en ese estado entre la vigilia y el sueño que es la hipnagogia. La sensación es que el diseño de estas canciones está pensado casi hasta el último detalle, sin olvidarse de dejar espacio para la respiración para evitar que resulten demasiado rígidas. El efecto buscado es el de reflejar su alucinada experiencia con el paisaje del medio oeste estadounidense, y de hecho en entrevistas ya han declarado que usan la sinestesia como punto de partida para componer su música. Al mismo tiempo, la intrincada producción no supone un significativo aumento en la limpieza de su sonido con respecto a sus discos anteriores, y es que el grano proporcionado por los medios de grabación analógicos no es ocultado, más bien al contrario, al igual que ocurre en otros discos de pop hipnagógico, cuya alineación en el lo-fi es una cuestión tanto estética como de principios.

El disco arranca con “Synthy”, menos de tres minutos de capas superpuestas de sintes que evidencian el interés del dúo por las texturas, timbres y tonos y por la sensación de espacio creada entre las distintas capas. “All The Sun That Shines” es uno de los temas más destacados, tras un arranque casi disco el tema se propulsa gracias a una línea de bajo y a los bloques de sinte con ecos dub. “Amazing And Wonderful”combina otra fibrosa línea de bajo con sintes cósmicos. Por otra parte, “Birds Of Paradise Dub Version” es el tema más abiertamente dub, pienso en este caso en la etapa Black Ark de Lee Perry y en King Tubby, sobre un ritmo casi kraut. “Tiger Eyes” tiene la base rítmica más memorable y poderosamente hipnótica del disco, además de guitarras shoegazing que refuerzan el aspecto ensoñador, mientras que “Marshmellow Yellow” explora territorios rítmicos limítrofes con el dub techno, y en el cierre con “Summertime” destaca una guitarra muy New Order.

Queda abierta, por supuesto, la cuestión de si esta escapada hacia terrenos New Age, por mucho que venga matizada por el lo-fi, texturas rugosas y/o ritmos más o menos hipnóticos o trepidantes, sigue escondiendo las mismas trampas de antes, al evitar los problemas reales, refugiándose en una visión paradisíaca de la naturaleza, aunque hay que tener en cuenta que el New Age fue en los ochenta un elemento asociado con un triunfalismo económico que ahora mismo nos parece muy lejano. Y lo cierto es que no seré yo quien cuestione lo acertado de irse al campo si el resultado es un disco de dub-pop-psicodelia cósmica tan bien construido y emocionante como este.

Iván Conte

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