La Sera La Sera

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La Sera La SeraLa Sera

7.3 / 10

La Sera HARDLY ART

No sé si me gustaría tener una novia como Katy ‘Kickball’ Goodman. En principio, es la típica chica capaz de llevarme por el camino de la perdición –tengo un especial cariño por los cabellos rojos y los tatuajes, y supongo que no soy el único en esta batalla–, y si a eso le sumamos lo que parece ser un carácter turbio y mudable, que es lo mismo que decir torrencial, lo mejor sería estar lejos. El videoclip del primer single de avance de este proyecto nuevo suyo, La Sera, el muy gore “Never Come Around”, en el que se celebraba un festival de apuñalamientos y sangrías de tomate, era el reflejo de una cabeza con pensamientos extraños, y las canciones de su proyecto al margen del trío Vivian Girls también indican que se mueve por impulsos diametralmente opuestos, propios de una mente hiperactiva y con tendencia a la bipolaridad. No crean que intento dar aquí una clase de psicología para alumnos de primer curso, sólo quiero reflejar las impresiones contradictorias –y a la vez todas muy sugestivas– que me ha supuesto escuchar este delicioso debut. Un debut que me hace pensar en que quizá no quisiera tener cerca a Katy en mi vida, porque sé que nos amaríamos y nos llevaríamos fatal todo el rato, pero que sí quiero tener estas canciones a mano por si alguna vez requiero de un bálsamo contra los malos días.

La urgencia punk de Vivian Girls aquí no está ni por asomo, y eso es lo que hace de La Sera un verdadero ‘side project’ –algo que no se podía decir del todo de The Babies, la iniciativa de su compañera de grupo Cassie Ramone, que venía a ser un poco más de lo mismo que ya compone en el grupo madre–. La Sera hace honor a su nombre y es un disco de anochecer, pausado, en el que nunca se pisa un pedal más de la cuenta y en el que manda la voz apagada de Katy por encima de las telarañas de ruido. De hecho, esas telarañas están todas limpiadas y sólo quedan los rasgueos de las guitarras acústicas, algún slide, la batería tocada con escobillas, su voz apagada de quien no tiene realmente voz pero la sabe usar con inteligencia y el sonido vintage que remite a las baladas del rock de los 60s y a las girl-bands de la época. En el subtexto feminista que engloba la música de Vivian Girls y aledaños, las producciones de Phil Spector para bandas como las Ronettes son un libro de texto que se consulta a diario y que, con un punto de dream pop de los años 80 (me encanta el toque Julee Cruise que tiene “Dove Into Love”, por ejemplo), se enhebran perfectamente en estas canciones sin mayor pretensión que la de ser breves, intensas y bellas. El álbum apenas pasa de los 26 minutos –y en total son una docena de temas– porque Katy ‘La Sera’ Goodman las desnuda hasta el hueso, las deja en el chasis y nunca añade nada superfluo: canta sobre la ausencia, los recuerdos y los buenos momentos de ayer, celebra un hoy que le va viento en popa y lo hace condensando todo el pop que lleva dentro en píldoras perfectas. “La Sera”es un disco que no alterará modas, ni tampoco será faro generacional –estando Chan Marshall de por medio, poco hay que hacer–, pero que es entrañable y bueno en sí mismo.

Robert Gras

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