4x4=12 4x4=12

Álbumes

Deadmau5 Deadmau54x4=12

7 / 10

Deadmau5 4x4=12

VIRGIN

Cuando sales al escenario con una máscara gigante de ratón y un traje y encima te sacas de las orejas los mejores directos de electrohouse que ha visto la cofradía de la pirula en mucho tiempo, corres el riesgo de que tu lado más serio, esto es, tu halo como productor, se vea más erosionado que un queso gruyère. De todos modos, si algo queda claro con “4x4=12” es que Deamau5 no sólo es carne de live enlazado, sino que también puede hacerse respetar en la disciplina de trabajo en estudio, de donde ha salido con un tercer álbum que, sin dejar de ser fiel a las escamas de la trucha ibicenca, abre un poco más –no mucho, pero un poquiiiito más– el punto de mira de su rifle de precisión fiestera.

Lo de Joel Zimmerman no es ninguna broma: el tipo se ha convertido en una estrella de las que llenan recintos en un abrir y cerrar de maletas; una celebridad de los festivales a golpe de ratón, valga la redundancia, que se ha colado en los charts y provoca éxodos de fans cada vez que se anuncia una de sus apariciones públicas. Con un tirón cada vez más grande y una maestría apabullante en el complejo arte del dilatado de pupila, el canadiense ya demostró en sus dos anteriores esfuerzos –“Random Album Title” y “For Lack Of A Better Name”– que, sin tener las dotes compositivas de otros productores, era capaz de facturar sudorosos hits de electrohouse perruno cual máquina tragaperras, escupiendo monedas después de cantar jackpot. “4x4=12” va por los mismos derroteros de explotación pistera, aunque se muestra, como decíamos antes, algo más expansivo que sus predecesores.

Por supuesto que hay bollería industrial marca de la casa, sólo faltaría que un disco de Deadmau5 no tuviera el colesterol ibicenco que todos buscamos en sus recetas bailables, pero hay pequeñas descargas que no van de forma tan descarada al cerebro reptiliano del oyente y describen curiosos rodeos, arrastrando consigo sensaciones no tan primarias. El crunk electrofunkeado con aromas de Croydon y raps de Sofi Toufa de “One Trick Pony”; la épica progresiva (y psicodélica) de “Atrium”; el final dusbtep y el poso trip hop con gorgoritos de Greta Svabo Bech en “Raise Your Weapon”; el pop depresivo con voz robótica de “Sleeping Beauty Pills”: el productor de Toronto se mueve con mayor agilidad de la esperada en estos lodazales estilísticos. Sin embargo, y aunque se agradece el afán por evitar un chapado monocromo de bombo y subidón, Zimmerman se desenvuelve con mucha más fluidez en terreno plano: el dancefloor sigue siendo un coto de caza en el que muy pocos perdigoneros pueden arrebatarle la presa. Cuando lanza bajos con sobredosis de EPO saca más filtros que una cajetilla de Winston, extrema la euforia pastillera y marca los bpms con la mirada puesta en Ibiza, el tipo es un Dios entre mortales.

El electrohouse épico de “Some Chords” –un hit asesino que ha arrasado entre los clientes de Beatport– es sencillamente alucinante: el mejor track del disco sin discusión posible. El hard house digital y obsesivo de “A City In Florida” es un martillo pilón. En “Chtulhu Sleeps” saca el pico y la pala, se viste de Mr. Oizo –pero con cadenas de oro, camiseta imperio y piñata con incrustaciones– para regalarnos el subidón más animal del año y, en el último minuto de canción, revive el sample de Redman –“the funk phenomena!”– que hizo famoso a Armand Van Helden. También evoca a los Daft Punk primigenios en la increíble “Animal Rights”, un trallazo electro-disco-funk que pasa por ser uno de los mejores homenajes al dúo parisino que se han oído en la presente campaña. Sí, el Deadmau5 que más me gusta es el que me sobrealimenta con efectos, con bombos aplastantes, con capas de sonido autotuneadas, con himnos masivos de los que arrancan silbidos de placer del respetable. Es un rodillo cuando quiere hacerte bailar: utiliza elementos por todos conocidos, elementos explotados hasta la saciedad por infinidad de productores, de acuerdo, pero les saca tanto zumo fiestero que parece que esté jugando en otra liga muy diferente a los demás. Dicen que en un naufragio las ratas son las primeras en abandonar el barco, pero Deadmau5 es un roedor distinto: lo suyo es convertir la embarcación siniestrada en una fiesta y conseguir que la tripulación baile hasta que el mar ibicenco se la trague.

Óscar Broc

Deadmau5 - 4x4=12

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