No Más No Más

Álbumes

Javelin JavelinNo Más

8.1 / 10

Javelin  No Más LUAKA BOP

Ya nadie baila, todo el mundo es DJ, sí. Del mismo modo, ya nadie toca, todo el mundo produce. De la música concreta al mash-up hay medio siglo de evolución creciente: la explotación del hip hop, los pleitos de la Motown, Daft Punk, J Dilla, “ The Grey Album”, Girl Talk, 2 Many DJ’s… Siendo realistas, el sampler es a la música lo que la máquina de escribir fue a la escritura. Está claro que todos debemos aprender a escribir a mano. Pero, al final, lo más pragmático se acaba imponiendo. Esto es lo que les ha pasado a George Langford y Tom Van Buskirk. Estos dos primos afincados en Brooklyn construyen todo su discurso a base de muestras, tanto extraídas de su colección musical como grabadas por ellos mismos. “ Jamz n Jemz” (2009), que ruló de mano en mano en formato CD-R y que distribuían en sus excéntricos directos, está hecho a partes iguales de cosecha propia y ajena. De esta guisa llegó a las manos de David Byrne, que los fichó para Luaka Bop obviando el requerimiento étnico para formar parte del catálogo. De la misma manera, suponemos, llegaría a las manos de la crítica, que alabó la frescura risueña de Javelin.

Como grupo, Langford y Van Buskirk existen desde 2004. Todo este tiempo lo han pasado partiéndose el coco para ofrecer un directo especial, diferente y rompedor. Mientras tanto, iban grabando material, distribuyéndolo en cassettes, ofreciéndolo en sus conciertos. En una entrevista para Pitchfork aseguraban que tienen más de 100 temas grabados. Así que “No Más” no es otra cosa que un the best of de esa carpeta del disco duro en la que acumulan el material finiquitado. A pesar de no ser material reciente, sí es inédito. A excepción de “ Oh Centra”, que fue planchado en 2006 por el sello Lal Lal Lal y que volvió a ser single para tan especial ocasión. Después de esta introducción, cualquiera podría pensar que “No Más” suena a batiburrillo de soniditos inclasificables y caóticos de dos niñatos aficionados al copy & paste y ansias de hacerse famosetes siendo excéntricos (en su web reza la frase “dollar bins of the future”). No sé cuán inmaduros son ni cuántas ansias de hacerse famosos tienen; pero lo que es innegable es que Javelin tienen el poder de la musicalidad y que firman temas que, a pesar de ser enormes puzzles donde cada pieza es una influencia, son tan lúdicos como redondos. Un viaje musical por un mundo fantástico que hace pequeñas paradas en diferentes estilos, pero nunca durante el tiempo suficiente como para decir que has estado allí.

Con aires glo-fi ensoñador empieza “ No Más”. “ Vibrationz” y su coro, tan sencillo como la canción en sí, suena a lo que quiso hacer Sorcerer en “ Neon Leon” pero que le quedó más soso que la comida del Veritas. De la misma manera suenan “ We Ah WI”, una preciosa nana con unas melodías de sintes que recuerdan a los The Cure más luminoso; o “ C Town”, donde el karma glo-fi se acelera en el ritmo pero mantiene los destellos de felicidad bobalicona con líneas de triángulos y xilófonos. De la ingente cantidad de samples que se usa en este disco, tienen presencia preferente los que vienen del soul sesentero, a lo old school (que levante la mano quien no les haya robado vinilos a sus viejos). A veces dan como resultado temas que parecen hechos por el mismísimo Mark Ronson para la Winehouse –como “ Mossy Woodland” y esas baterías añejas y nostálgicas o el culmen de la felicidad que es “ Shadow Heart” y la implicación de la sección de cuerda entera en el subidón–. En otras ocasiones, cuando hay más loops que capas, el resultado recuerda al hip hop de los noventa y a la memoria de J Dilla (a estas alturas, ¿quién no está influido por Dilla?). Es el caso de “ Susie Cue”, scratches incluidos, y de “ Goal/Wide”. Cuando no es a base de loops, la influencia del rap es casi circunstancial; me remito a “Oh Centra”, donde las vocales rapeadas rinden pleitesía a Alvin y las Ardillas y donde se pueden escuchar un pellizquito del “ Push It” de Salt’n’Peppa, sin dejar de ser un tema pop, en el más amplio sentido de la palabra.

Una, que siempre ha sido muy fan del corta y pega, del mash-up, del DIY y de mandar a la mierda a los que hilan muy fino considerando plagio el sampleo, no puede tener más que elogios para Javelin. Más allá del mérito que pueda tener –o no– la manera de trabajar del dúo, “No Más” te hace reír, te hace bailar, te invita a querer y te pone una sonrisa en la boca. Algo muy de agradecer en este mundo que le da a uno la oportunidad de poder decir, todos los días sin excepción, shit happens!.

Mónica Franco

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar