Contra Contra

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Vampire Weekend Vampire WeekendContra

8.6 / 10

Vampire Weekend  Contra

XL RECORDINGS / POPSTOCK!Con un sólo disco que todavía gira sin problemas en el reproductor, a Vampire Weekend les bastó y les sobró de largo para alzarse a lo más alto del podio. Jóvenes, guapos y sobradamente preparados, aquello fue un pequeño milagro, golpe limpio y certero de fuerza innata como el primero de The Strokes y cuya única culpa, le pese a quien le pese, era existir, ser un patrón de buen gusto y la presentación en escena de unos músicos como la copa de un pino. Nada farsantes y responsables de una música en la que hervían ideas sin cesar. Incomprensiblemente (o quizá nada beneficiados por el bombástico hype) fueron objetivo desde entonces de envidias y celos que sólo las bandas verdaderamente originales encienden. Desde entonces, unas magníficas versiones de Fleetwood Mac y Radiohead y poco más. Mucho misterio, en cambio, y un viral en el buzón. Una polaroid misteriosa de una tal Kirsten. Destapada la jugada y recién cumplidos cuatro años desde su formación, pasada la infancia, Vampire Weekend viven justo ahora su dorada juventud. “Contra” es uno de los lanzamientos más esperados de la temporada y, aunque va a tener que cargar con expectativas multiplicadas por dos, puede con todo. Marca todavía mucho nivel. Suena mejor. Y se pasa en un plis. Si ya les amabas, te permitirá jurarles amor eterno, pero si nunca estuviste de su lado esto te va a picar como el peor de los sarpullidos.Lo mejor en Vampire Weekend es comprobar que sigue viva la llama de su ilusión, de su capacidad para encender la chispa necesaria en el momento perfecto, haciendo sonar facilísimo y único lo que todo el mundo se muere por firmar: canciones. Unas canciones en las que la guinda siempre está en el punto más alto del pastel, guardando un equilibrio perfecto, fresco, tierno, lleno de luz. Venga, venga. Esa velocidad y juventud, que les hace príncipes consortes junto a Phoenix de la corona de la new wave actual, es su varita mágica, la que les permite por igual actuar con cautela y con todos los contratiempos previstos, sin llegar a perder nunca el nervio curiosón de anteayer. “Horchata” enlaza con el disco anterior pregonando a los cuatro vientos “here comes a feeling you thought you'd forgotten / You understood so you shouldn't have fought it”.Desde ahí, con sus raíces bien ancladas en Nueva York y tostado en las playas de México y la baja California, “Contra” mira a Kingston, a Puerto Rico y a una enfebrecida Malibú, la ciudad de Kirsten. El portavoz Ezra Koenig le canta a pijas que, aunque hablen como aristócratas ( “Taxi Cab”), valen mucho la pena ( “I Think Ur A Contra”). Y las intenta impresionar citando a Richard Serra (en “White Sky”, rescate de uno de sus temas más antiguos). Con todo, y a un primer golpe de vista, parece echarse en falta la espontaneidad estrafalaria que hizo de su debut un ovni extrañamente entrañable. Sin embargo, aquellas estructuras más retorcidas y estrambóticas se dilatan poco a poco con facilidad, convirtiéndose al instante en singles serenos siempre, orgullosos de conocerse.También entregando el tema más comercial de su carrera: “Giving Up The Gun”, pura carne de remixes. Y es que, prescindiendo de productor que valga, el teclista Rostam Batmanglij acierta de pleno a los controles sin llegar a firmar una entrega electro del todo, quizá para no fracasar como hizo con Discovery (auténtico flop de 2009). Por el contrario, y en “Contra”, se va al grano todo el rato. Generoso y resuelto en el trazo y los detalles, sólo despacha composiciones macizas, ladridos en su punto. Un racimo dorado y celeste de diez buenas noticias con la cara bien lavada, musculadas y crecidas, igual de inmediatas, quizá menos torpes. Sin apenas despeinarse, los listillos de la clase han logrado conectar de nuevo el brío ochentas de Talking Heads con las especias africanas de Johnny Clegg & Savuka, la epilepsia de Bow Wow Wow con la fórmula ganadora de “Is This It?” o “Room On Fire”. Siguiendo el camino, las fronteras se dejan atrás sin aprensión y casi ocultos tras la higiénica perfección del sonido, mucho más allá de titulares afro-pop, aparecen vigorosas pisadas tribales, saltitos ska, sonido bollywood y bastante bamboleo reggaetón. También tensión dancehall, latidos de R&B, flashes de calypso y un aliento casi rap ( “California English”). Voces y coros regrabados se mezclan con donaire con chelos y congas. Los clavicordios juegan con solos de sinte en medio de ritmos increíbles. Todo suena universal y lógico, verdadero y capaz. Todo cuadra.Tal sudoku pop-art es, por definición, multirreferencial. Pero entre líneas y pistas, el fantasma de Joe Strummer saca la cabeza. Primero desde el libertario título del álbum, con ese carácter anti recordándonos que los primeros que metieron a Jamaica en esto del punk fueron los autores de “London Calling”. Además de influencia declarada “a la hora de enfocar las letras de amor”, se pueden encontrar guiños a “Complete Control” e insinuaciones a la figura del líder de The Clash. Sin ir más lejos, en esa fiesta de skank con violines que es “Diplomat’s Son” (Strummer era hijo de diplomático) en la que revolotean a su libre albedrío samples de Toots & the Maytals y su buen amiga M.I.A ., a quien en todo momento se tiene aquí por una diosa. Relajada, y entre la rápida sucesión de crescendos volcánicos, trompetas histéricas y jocosos falsetes, hay otra concesión caprichosa: dos baladones que destapan la vena más sosegada de la banda. Son “Taxi Cab” y la final “I Think Ur A Contra”, en la que el nuevo alma del grupo yace recostado sobre un volátil colchón de guitarras acústicas. Pero sobre todo llama la atención “Cousins”, lo mejorcito del álbum, su clímax; dos minutos y medio que parecen quince segundos, igualando la verticalidad de “A-Punk” y sacándole los colores y las cosquillas a un acuciante loop de travelling en un callejón sin salida. Vivificante como un zumo de naranja con gas, mil burbujas por segundo, “Cousins” coge fuerzas para encarar una recta final en la que tres temas bordean los cinco minutos. Son los que acaban delatando, como ocurriera con su primer retoño, una sospechosa ligereza que amenaza la discutible secuenciación del conjunto...Mas “Contra” es una fiesta a la que se la suda todo. Ni siquiera el no contar con el factor sorpresa (de hecho, y saltando por encima del momentum, la carta hip la van a jugar este año unos de sus más aventajados alumnos, The Drums. Salta a la vista: Vampire Weekend van siempre un paso por delante. Y nunca se derrumba su repertorio. Es más, viniéndose arriba en todo momento, consagra sólo virtudes: entrega, estilo y una singularidad a prueba de bombas no muy habitual en estos días. Asimismo, queda la sensación de que todo funciona tan bien por fuera como por dentro. No es difícil adivinar a nuestros chicos trabajando como un equipo perfecto en el que todos se entregan por igual, como una roca, con las ideas fluyendo en todas direcciones, naturales, ¡naturales!, compartidas y correspondidas. Una máquina engrasadísima, sin síndromes (o con casi ninguno molesto) que hace música brillante. No hay demasiados músicos que controlen así su brío creativo. Son pocos los que le sacan tan buen partido a tal torrente de energía. Y casi ninguno agarra y sacude sus ganas con tal ímpetu y capacidad de triunfo. Por todo eso, muy bien otra vez. Cristian Rodríguez

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