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Álbumes

jj jjV

8 / 10

Con jj siempre ha existido una sensación de triunfo a medias. Aunque a menudo sonase tremendamente bella, su música se percibía como algo aún pendiente de florecer. Su álbum de debut, nº 2 (Sincerely Yours, 2009), dejó muy buenas sensaciones y puso sobre la mesa un sonido cristalino y onírico cercano en espíritu a toda esa generación de grupos escandinavos influenciados por esa estética sonora a medio camino entre el pop ensoñador y la electrónica plácida y con un punto exótico que se ha dado en llamar 'balearic'. Pero desde entonces, y estamos hablando de hace cinco años, no han conseguido avanzar demasiado como grupo. Su segundo álbum, nº 3 (Sincerely Yours/Secretly Canadian, 2010) devolvía la luz de un proyecto aún verde, una sensación que se repetía cada vez que el dúo se subía a un escenario. Cuatro años y varios EPs después, llega su tercer disco, V. Han tardado, sí, pero esta vez sí han dado en la diana. Hasta el punto de que apetece hablar de culminación, de su obra definitiva.

El hecho de que hayan ido numerado sus trabajos y que ahora hayan pasado a hacerse llamar JJ (un gesto que puede interpretarse como metáfora de su crecimiento) dice mucho de lo predeterminado de sus movimientos. De hecho, el dúo no se ha cansado de decir que llevaban trabajando en este álbum toda la vida. Como si todo lo que hubiesen hecho hasta ahora les hubiese guiado por un camino de aprendizaje que tenía como destino llegar hasta aquí. Ahora ya no se esconden bajo la coartada brumosa, ni su rica instrumentación se camufla entre capas de reverb. Ahora nos gritan que se llaman JJ y que están aquí para quedarse.

Los sintes brillan más que nunca, las cuerdas se adentran en nuestras cavidades hasta hacer cosquillas y los beats se dejan sentir en la piel como gloria bendita. A la hora de componer también han crecido. Saben cómo desarrollar mejor las canciones, darles una evolución coherente y a veces repleta de sorpresas. El agridulce cantar de Elin Kastlander también ha madurado. La chica, hable de lo que hable, de amores no correspondidos, palabras malsonantes u odas a la naturaleza, consigue transmitir mucho más que antes con momentos realmente emocionantes como el inicio a capella de All White Everything. JJ saben perfectamente cuando utilizar esa voz como elemento central ( I) o relegarla a un segundo plano.

Estilísticamente V es el trabajo más completo hasta la fecha de JJ. No se contentan con el exuberante balearic pop de sus inicios, sino que ofrecen un sonido panorámico y abierto a mil y un recursos. Y con todo, consiguen sonar puramente a ellos mismos, mantener la esencia que les venía definiendo. Desde el R&B a las rimas hip hop pasando por el dream-pop etéreo o incluso el indie rock de guitarras furiosas, todo tiene cabida aquí. La paleta de sonidos es enriquecedora, consigue realmente llevarte a otros mundos mejores, ya sean esos parajes tropicales con los que sueñan o paisajes gélidos como los de su tierra. Siempre con un pie puesto en la experimentación y otro en la pura accesibilidad, el dúo sueco ha conseguido por fin encontrarse a sí mismo y estar cómodo con su nueva posición. Una que les augura un futuro tan brillante como sus nuevas canciones. Esperamos que, llegados a este punto, no se duerman en los laureles como les ocurrió en el pasado.

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