1977 1977

Álbumes

Kölsch Kölsch1977

7.6 / 10

Los propios mandamases de Kompakt lo admiten sin tapujos: junto a “Beautiful Life” de Gui Boratto, “All That Matters” ha sido uno de los hits de la escudería que más han enseñado la pezuñita en el mainstream. Aunque le ha sacado brillo a espuertas a su heráldica de DJ y productor a través de varios monikers, Rune Reilly Kolsch ha conseguido abrillantar su reputación entre la parroquia technoide más finolis gracias al reguero de maxis que ha dejado en Kompakt desde el 2010. Cada nueva referencia, cuatro en total en casa Mayer-Voigt, hacía más palpable la sensación de que Kölsch estaba cociendo algo muy, pero que muy refinado en su elBulli particular de house nebuloso y nostalgia pop.

Había ansia viva por saborear su fórmula en formato LP, en casita, con toda la parafernalia cannábica necesaria para hacer el viaje más placentero. Porque el house piyuli del danés se ajusta mejor a los efectos ensoñadores del buen cogolllo que a los estimulantes o a la garrafa. Es música de baile, por supuesto, pero invita al flote, nunca al trote. Y lo hace con una clase y una limpieza ejemplares. Kölsch ha nacido en Dinamarca, vale, pero la intuición del oyente se dispara hacia otras latitudes nada más escuchar las primeras notas del magnífico opener “Goldfisch”: parece que nuestro héroe haya lactado de las ubres colonesas toda su niñez, cualquiera diría que Michael Mayer le encontró en una cesta, abandonado por su madre a las puertas de las oficinas del sello, y lo educó bajo el estrictísimo credo de Kompakt.

Bromas de adopción aparte, el label de Colonia sabe perfectamente que tiene entre manos una gema de enorme valor. Kölsch amasa un tech-house (más house que tech) de construcción minimalista y curvas muy suaves, y ubica el preparado en un contexto pop 100% Kompakt, esto es, repleto de sintetizadores emotivos, muros de sonido melodiosos y paisajes remojados por la lluvia. Tiene momentos que le acercan a la sensibilidad EDM, pequeños coqueteos con la épica mainstream, pero sabe compensar su filo más masivo empleando toda suerte de recursos, sonidos, fórmulas y estructuras más propias de la escuela colonesa. El equilibrio en el que se mantiene el hitazo “All That Matters”, con la magnífica voz de Troels Abrahamses, es el ejemplo más perfecto.

Así pues, lo que nos ofrece “1977” es el total de sus maxis publicados en Kompakt –siete cortes si no he perdido mis escasas nociones matemáticas– y seis tracks nuevos que el danés ha ido vertiendo sobre el público en sus sets durante el último año. A pedruscos melodiosos ya conocidos como “Dig” –disco-pop afeminadísimo para la puesta de sol– o “Der Alte” –esos pianos te ponen tontorrón, ¿verdad?–, se le suman pequeños prodigios para bailar con las manos en los bolsillos y la foto de tu ex novia apretada en la pechera. “Oma” es tan rebonita que te reblandece los sesos, te hace un nudo en la garganta –los sintetizadores no puede ser más a flor de piel, brrr–; el despliegue onírico de “Wasserschutz”, con arrebatos de microhouse contenido y teclados embriagadores a la Vangelis, llega hondo; “Felix” también apela a los loops melancólicos en los sintes, y se refuerza con una costra de techno pop pulsátil que tiene el tacto esponjoso de un gusano de seda. Precioso. Sedoso. Emocionante. En una frase: un magnífico disco que sale a principios, pero sabe a final del verano.

Escúchalo en Google Play

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar