You’re So Good To Me You’re So Good To Me

Álbumes

The Mighty Fools The Mighty FoolsYou’re So Good To Me

7 / 10

The Mighty Fools  You’re Going Down

HOMESICK

Hay quien dice que no se debe juzgar un libro por su portada. Pues en el caso de The Mighty Fools anda equivocado. Para su debut, “You’re So Good To Me”, el reusense Miquel Vilella ha dado muchísima importancia al packaging, con preciosas ilustraciones a cargo de Chris DeLorenzo, artista gráfico que ya ha trabajado con She & Him y Ra Ra Riot. Un formato digipak en el que el CD emerge en forma de pequeño tesoro de una especie de comecocos de cartón de esos que hacíamos de pequeños. Todo esto de nada serviría si el continente fuese insustancial, pero nada más lejos de la realidad. El primer álbum del novísimo sello catalán Homesick es un trabajo de folk preciosista manufacturado con mucha delicadeza y mimo. Una pasión por la música bien hecha que fluye por las venas del cantautor desde que empezó su formación a los seis años.

Aunque la mente maestra de The Mighty Fools sea Miquel Vilella (no en vano, la mayoría de sus conciertos los plantea como solista y en formato acústico, algo que puede chocar con un disco que suena tan coral), detrás de este proyecto hay mucha gente implicada. No extraña, pues que estemos hablando de un folk de exquisitos arreglos à la Fleet Foxes. Tampoco es coincidencia que, por ejemplo, Paul Gold (colaborador de Grizzly Bear y Sufjan Stevens) se haya encargado de la mezcla del álbum. Cuentan desde el sello que “You’re So Good To Me” se grabó durante un año en un estudio con vistas a un campanario del siglo XVI. No sería un mal escenario para poder disfrutar de sus tonadas.

“You’re So Good To Me” es un disco poliédrico. Lo mismo te puedes topar con “What She Gathers”, una pieza de pop luminoso que invita a abrir las ventanas y disfrutar de los rayos del sol, como la triste melancolía de “I Was Someone”, con esas cuerdas de trágica intensidad y esa letra con pinceladas oscuras de brocha fina: “It’s time to feel my sharpened knife”. Miquel Vilella nos canta sobre el desamor en “Not So Once”, pero también tiene espacio para temas recurrentes del género como la del viajero errante. “Amen” es un corte country con aroma a western (recordemos que uno de los máximos referentes del cantautor de Reus es Hank Williams) para coger las maletas y marcharse a ninguna parte. Hay puntos flojos como “Bridge To”, un breve tema de estructura circular que más bien sirve como pasaje hacia ese espléndido cierre en forma de despedida y fuga hacia el horizonte, “Dirty Rain”. Y, de nuevo, toda la fuerza recae en las cuerdas, que adquieren aquí un tono orquestal. Toda esta cuidada instrumentación sobresale en “Kiss And Stare”, donde un piano que viene y se va nos guía hacia un logrado clímax sonoro. Barroco, que no recargado; íntimo, que no empalagoso; y variado, que no disperso, es el debut del tarraconense, al que auguramos un resplandeciente futuro si sigue afrontando su trabajo con tanta dedicación.

Álvaro García Montoliu

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