You'll Be Safe Forever You'll Be Safe Forever

Álbumes

Locust LocustYou'll Be Safe Forever

7.5 / 10

Hace poco menos de un año, Mark van Hoen contribuía con una de sus infrecuentes sesiones de DJ a nuestra serie PlayGround Mix y concluía la conversación con un anuncio oficioso que tenía que ver con el rescate de su alias más memorable, Locust, con el que firmó algunos de los discos ambient clave de los años 90 al amparo de Apollo, el subsello ‘tranquilo’ de R&S Records. Decía Van Hoen que había decidido dejar de utilizar el nombre de Locust tiempo atrás por la confusión que provocaba con la banda hardcore/grindcore The Locust –dos mundos opuestos separados por la fina línea de un artículo nominativo–, pero que probablemente lo volvería a recuperar para su (sic) “próximo disco en Apollo”. “You’l Be Safe Forever” lo tiene todo de los viejos discos míticos de Locust, como “Truth Is Born Of Arguments” (1995) –es decir, el título lapidario, la portada emotiva y el sonido evanescente–, pero no ha sido Apollo quien se ha encargado de la manufactura y la circulación del CD y el vinilo, sino Editions Mego. Lo que haya pasado por el camino nos lo tendría que explicar con detalle el propio Mark van Hoen y eso ahora no importa (véase el siguiente párrafo). En cualquier caso, repetir con Mego después de una entrada tan sobria como “The Revenant Diary” (2011), donde su interés se centraba en los sonidos analógicos primitivos que compuso durante su primera juventud, parecía un movimiento lógico: un experimentador avezado como Van Hoen siempre es garantía de calidad. Lo extraño es cómo Mego sigue albergando en su catálogo discos con una inclinación tan chill out como “You'll Be Safe Forever”, que incluso contiene piezas como “I Hear A Quiet Voice” que bien pudieran haber aparecido en “Quetzacoatl”, el disco falso de Boards of Canada que anunciaron desde Fact este pasado lunes, día de April's Fools.

Pero en Editions Mego ya han campado a sus anchas los ya disueltos Emeralds, Oneohtrix Point Never con uno de sus discos más new age, y otros nautas del ambient moderno. Además, este disco de Locust no es convencional en el sentido de que, casi con toda seguridad, no es lo que en primera instancia hubiera querido Mark van Hoen. La génesis de “You'll Be Safe Now” se localizan en unas sesiones de grabación en Nueva York de mayo del año pasado, en las que nuestro hombre compartió estudio con Louis Sherman, quien ya le había ayudado con algunos pasajes de sintetizador en su disco más confesional y triste, “Where Is The Truth” (2010). El azar quiso que aquellas improvisaciones sonaran a Locust –el sonido de la época de los maxis reunidos en “Natural Composite” (1994)–, y el impulso de grabar más les llevó a trabajar en estas 13 piezas que, de manera natural, ha recibido la firma de Locust. Pero no es un disco de Van Hoen en solitario, como todos los suyos desde que abandonó el proyecto Scala –aquel grupo pop a medias con dos miembros de Seefeel–, sino un esfuerzo conjunto que suena tan próximo al espíritu de Locust que parece como construido en estado de trance.

Posiblemente haya que advertir un matiz: el sonido, aunque tiene esa textura orgánica y fugitiva hacia dimensiones desconocidas que caracterizaba la música de Van Hoen en los 90, adquiere aquí un matiz especialmente gastado. Como ya hiciera en “The Revenant Diary”, buena parte del material comienza con antiguos tratamientos sintéticos en teclados analógicos que habían permanecido años archivados, a la espera de una oportunidad o de la mordida del polvo. No se advierte en la primera composición, “Fall For Me”, ni tampoco en la boardsofcanadesca “I Hear A Quiet Voice”, ni mucho menos en “Strobes”, que se asemeja en la línea de bajo al “Army of Me” de Björk: en el comienzo del disco asoma, y mucho, la voz agradable de Jennifer Restivo. Pero a medida que transcurren los minutos, de la expansión confiada y el amago de felicidad, se pasa a una pesadumbre lenta pero tozuda, mucho más cercana al Aphex Twin de “Selected Ambient Works II” ( “More Like Prayer Than Science”) o un minimalismo tétrico con muestras de piano percusivo como el de “The Washer Woman”. Van Hoen y Sherman introducen elementos ariscos, como grabaciones de campo o tonos fríos, en piezas que sólo cuando la encuentran se dirigen hacia la luz. “You'll Be Safe Forever” no puede ser un disco frío con un título tan consolador como éste, pero tampoco hay que confiarse: lejos del trip-hop predecible del título más discutido de la discografía de Locust, “Morning Light” (1997), este regreso resulta muy eficiente en su combinación de confort e incomodidad, sabe cómo afear un lienzo de texturas hermosas y cómo hacer agradable lo que parecen miniaturas para una película de suspense ( “Subie”, “The Flower Lady”). Y, más importante aún, recupera Locust sin traicionar el recuerdo que muchos fans todavía conservan en lo más recóndito de su memoria. Al fin y al cabo, ya sabíamos que con Mark van Hoen nos podemos sentir seguros para siempre.

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