Yeezus Yeezus Top

Álbumes

Kanye West Kanye WestYeezus

8.1 / 10

Diez canciones. Ni un miserable single. Sin estribillos. Ni rastro de melodías. Sonidos sucios. Austeridad espartana. Beats duros y machacones. Imaginería industrial. Referencias cruzadas: trap, dancehall, dark electro, house, soul-jazz pasado por el filtro del dirty south o incluso pop sintético. Cameos semiescondidos a conciencia: Frank Ocean, Justin Vernon, Charlie Wilson, Kid Cudi… Relevancia total para alguno de ellos, como el de Vernon y su presencia continuada e imprescindible a lo largo de todo el disco. Trabajo masivo de cooperación en el estudio: Daft Punk, Hudson Mohawke, Rick Rubin, Mike Dean, Travi$ Scott, TNGHT, Young Chop, The Heatmakerz, Arca, Symbolyc One, Gesaffelstein y Ackeejuice Rockers juntos y revueltos a modo de brainstorming VIP para satisfacer las ideas de un Kanye West definitivamente cansado de producirse para sí mismo. La paradoja de todo esto: de la mayor concentración de productores que se recuerda recientemente nace uno de los discos menos sobreproducidos del año, desnudez impropia de una superestrella que nos había acostumbrado al todo es más. La versión comestible y para todas las edades de lo que han venido haciendo estos últimos meses Death Grips.

Cuatro canciones inolvidables: una, “I Am A God”, la joya de la corona, el arrebato que da sentido a esta locura. Hablando de tú a tú con Jesucristo, con la confianza de los que pertenecen a un clan privado, la “Cosa Nostra” de la divinidad: “Jesús, mi casa es tu casa”. Y por favor, “¡Daros prisa con los jodidos croissants!”. Imposible cansarse de esta salvajada: el sample inicial de Capleton, la atmósfera infernal, como de garito oscuro y caluroso de algún barrio parisino de poca reputación, los gritos distorsionados, el “I Am A God” que se repite y se repite y, Jesús, ese cambio en el último minuto con ayuda del señor Bon Iver por el que ya daríamos por válido este regreso. La segunda: “New Slaves”. Otra producción malsana para darle la vuelta al ‘topic’ entre ‘topics’: el racismo. Ahora convertido en el racismo de ricos: del “no toques nada” de hace unos cuantos años al “¿Quiere un Bentley? ¿Un abrigo de visón? ¿Una cadena con diamantes? A todos los negros os gustan las mismas cosas” de cuando tienes billetes en la mano. Y otro cambio repentino: el fogonazo soulful con Frank Ocean en la que posiblemente será su colaboración más breve y sutil. Tercera: “Hold My Liquor”. Removiéndole las entrañas a un Chief Keef que nunca estará tan cerca de la excelencia musical como en este disco y utilizando de nuevo a un Vernon que en este proyecto es mucho más que un actor secundario. Producción asombrosa de Young Chop en un reverso siniestro y deprimente de “Flashing Lights”. Y cuarta: “I’m In It”. De nuevo la conexión Bon Iver, aunque el protagonismo recae en el cantante de dancehall Agent Sasco y la glorificación sin paliativos que West hace del sexo oral. Comer coño es Dios, viene a decirnos ídem.

Y otra canción superlativa a modo de guiño o, quién sabe, mensaje subliminal para los seguidores añorados: “Bound 2”, o lo más cerca que ha estado Kanye de “The College Dropout”, su debut, en los últimos tiempos. Sí, echamos de menos sus soulful beats, pero no nos queda otra que jodernos: ese Kanye no va a volver, y será mejor que nos hagamos a la idea. El resto del recorrido, de resultados menos apabullantes, propone decepciones –a “On Sight” y “Black Skinhead” les falta la majestuosidad de las otras producciones en las que intervienen Daft Punk y la sensación de fin del mundo, de grandeur absoluta que sí tienen “I Am A God” o “New Slaves”–, algún buen coqueteo emo – “Guilt Trip” y su acercamiento espiritual a “808s & Heartbreak”– e ideas apasionantes no del todo materializadas: “On Blood Leaves” y su reinterpretación del clásico de Nina Simone, una suerte de soul comprometido meets dirty south, deslumbra más en la teoría que en la práctica. Da igual. En toda guerra hay daños colaterales. Y el impacto de esos cinco monstruos se lleva por delante cualquier mal recuerdo que puedan dejar en nuestra mente los episodios menos afortunados de “Yeezus”, que no pretende ser perfecto ni definitivo, pero sí dejar huella y llevarse por delante todo lo que se daba por hecho, asentado y seguro en el hip hop mainstream. Que se joda Def Jam, que se jodan las radios, que se joda MTV y, sobre todo, que se jodan las estrellas con las que ha estado compitiendo hasta ahora: ya no es necesario facturar discos comerciales, ya no necesitamos cameos de agencia, singles de manual, sonidos domesticados, estribillos pop o batallitas de buscavidas.

Poco nos debería importar, pues, si “Yeezus” nace fruto de un mosqueo monumental contra el orden establecido o simplemente de un ataque de ego para reírse en la cara de medio planeta. Las motivaciones reales me parecen secundarias, pues el resultado y el trasfondo es el mismo: la importancia de hacer música importante. En un momento de transición y adormecimiento general de la escena más popular del género, firmaría con los ojos cerrados y sin tan siquiera leer la letra pequeña un contrato que me garantizara la publicación periódica de discos tan imperfectos, exagerados, desiguales y salidos de madre como este. Porque eso significaría que el hip hop está vivo y tiene ganas de retarse a sí mismo y proponer todo tipo de rupturas. Kanye ha optado por la vía de un radicalismo total que convence mucho más en su vertiente sonora que lírica, y ha decidido hacerlo como si se tratara de un showrunner de una serie de televisión: ‘Ye ha puesto la idea, ha escrito el piloto, ha sentado las bases del proyecto y, ya arrancado y en marcha, ha dejado en manos de otros la configuración del mismo. Queda por ver su posición en la historia y el impacto que pueda tener artísticamente en los próximos meses –al caso de “808s & Heartbreak” me remito–, pero el daño ya está hecho, y de qué manera: seguramente se publicarán mejores discos de hip hop este año, pero pocos conseguirán quitarnos el sueño como lo está haciendo “Yeezus”.

Escúchalo en Google Play

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar