Years of Refusal Years of Refusal

Álbumes

Morrissey MorrisseyYears of Refusal

8 / 10

Morrissey Years of RefusalDECCA / UNIVERSAL

Con cada disco de Morrissey tengo la sensación de que buena parte de la prensa tiene ya preparados los titulares, la entradilla y el veredicto sobre ese nuevo trabajo que él se empeña en entregar, como un Woody Allen del pop al que echaremos de menos cuando muera o se vea privado de fondos o de inspiración. Es como esos obituarios que están listos para cuando se muera Fidel Castro, o Ratzinger, o Fraga. Apenas suceda, se publicarán tal cual y con muy pocos retoques. El consenso es apabullante, cual referéndum en país con dictador.

Pero he aquí que el controvertido cantante, compositor, y qué leches, bardo de Manchester nos rompe los esquemas a todos con su mejor elepé desde Vauxhall and I. En serio, estoy harto de titulares como “Vuelve el hombre”, como si fuera el Tom Jones del indie o intérprete busca productor para encauzar talento mustio. Me cargan los comentarios sobre sus 49 años mal llevados (o bien, según se mire). O que se comparen todos sus lanzamientos en solitario con viejas proezas al frente de The Smiths (cosa que se viene haciendo desde Viva Hate, claro). Lo mejor será hablar del disco en cuestión. Y qué disco. Yo por lo menos no me lo esperaba así. Tan crudo, tan directo, tan salvaje, tan intenso. Se ha saltado varios pasos, ha obviado su supuesta decadencia y por fin hace algo que querré escuchar dentro de cinco años. El problema de muchas de las canciones de muchos de los trabajos de Morrissey es que están tan llenos de chistes privados, circunstanciales y con clara fecha de caducidad que parecen episodios de “ Siete vidas”. Aquí sin embargo me da la impresión de que apela a sentimientos universales, comunes, más llanos, hasta vulgares. Es como si en vez de darse un paseo por los bajos fondos de las emociones hubiera alquilado un piso y vivido en él experiencias reveladoras.

Aquí hay canciones que valen la pena y la palabra. A priori resultaba decepcionante que incluyese “That's How People Grow up” y “All You Need Is Me”, que ya aparecían en Greatest Hits (Polydor, 08), pero escuchado el disco en su conjunto, ahora no podría prescindir de ellas. De hecho “Years of Refusal” tiene que disfrutarse de principio a fin, no como algo conceptual, sino como una obra de intensidades, de grados, como un menú degustación en el que los entremeses, los sorbetes y hasta la guarnición tienen un sentido concreto, donde cada composición está donde tiene que estar por una razón determinada. Y así “I Am OK With Myself”, “Black Cloud”, “It´s Not Your Birthday Anymore”, “One Day Goodbye Will Be Farewell” o “Sorry Doesn´t Help” resultan brillantes, vibrantes, emocionantes, y muchas cosas que terminan en “antes”, sin que Morrissey se haya apoyado en el pasado o la nostalgia.

Quizás hacerse mayor, como una vez leí en un poema, sea tener cuartos iluminados en la cabeza, y dentro gente actuando, gente conocida cuyo nombre no recuerdas, cada persona alzándose como una pérdida devuelta, asomándose, sonriendo en la escalera, tomando del estante un libro, dando siempre una sensación de confundida ausencia, porque los cuartos se alejan dejando un frío incompetente, el gasto continuo de tomar aliento. Morrissey, que siempre se ha tenido a sí mismo, es el acomodador con linterna de un cine en el que se proyectan muchas películas sobre su propia vida. Y “Years of Refusal” es uno de sus mejores documentales.

Jesús Llorente

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar