5 Years Of Hyperdub 5 Years Of Hyperdub

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Varios Varios5 Years Of Hyperdub

9.1 / 10

Varios  5 Years Of Hyperdub HYPERDUB

Lo que han conseguido en Hyperdub en sólo cinco años es admirable. No se trata de sobrevivir y vender bien en tiempos en los que nadie compra discos, ni de tener ya un catálogo con casi treinta vinilos y cuatro CDs en el que prácticamente no sobra nada. No se trata de mantener un nivel de calidad envidiable, porque si ese fuera sólo el mérito también habría que reconocérselo a otros sellos que han ido parejos con el boom del dubstep como Tempa. El matiz que hace de Hyperdub algo más que un sello, como el Barça es más que un club, es la dirección artística que ha impuesto Kode9, un hombre hábil a la hora de diseñar un márketing de prestigio para la marca y un A&R con aptitudes extraordinarias a la hora de desenterrar el mejor talento del subsuelo británico. Mientras en la esfera dubstep se buscaba el nuevo Skream o el nuevo Caspa, gente con beats duros y sonido tremebundo para limpiar telarañas de los altavoces, en Hyperdub se ha ido husmeando en la periferia. Así, de sello pionero del dubstep oscuro, cyberpunk y tirando a lento, ha pasado a ser también el más conectado con Jamaica –gracias a King Midas Sound, LV y el toaster de Kode9, The Spaceape–, el eslabón perdido del sonido wonky y el principal centro de experimentos en la música inglesa moderna. Todo eso, y más, es lo que condensa este “5 Years Of Hyperdub”, el recopilatorio del año.

Como corresponde a todo recopilatorio que haga resumen de un tiempo, esta selección echa la vista atrás y rescata lo mejor del catálogo en vinilo de Hyperdub, desde la primera referencia –el temprano “South London Boroughs” de Burial, allá por 2005: qué mejor manera de empezar a andar– hasta las más resplandecientes de este año, como el bombazo futurista y post-grime de Joker, ese “Digidesign” que fue para mucha gente la banda sonora de introducción al último Sónar. Pero entre un extremo y otro –el dubstep acuoso, sonámbulo, algo berlinés y triste como un velatorio de Burial en contraposición a las últimas maniobras que se producen en la periferia del dubstep/grime/garage– se esconden las claves de la transición. “9 Samurai”, de Kode9, es dubstep distópico con alusiones a Kurosawa y Photek, un engarce en la tradición del hardcore británico –lo mismo hay que decir del pesimismo opresivo de “Ghost Town” y “Fukkaz”– que sirve para sentar las bases de un discurso diferente, abierto y no dependiente del club como hábitat. Por eso, Hyperdub ha podido multiplicar el catálogo con hip hop inspirado en Dilla ( Samiyam y su “Return”), fusiones rabiosas de dubstep y techno con ráfagas de bajos furibundos ( “Bad”, otra vez de Kode9 con LD) y sonidos de máquina recreativa, dancehall mutante y sonidos analógicos psicodélicos, pura esencia wonky, en manos de Ikonika ( “Please”), Zomby ( “Spliff Dub”, remezcla de Rusty) o Darkstar ( “Need You”).

Siendo sólo eso, “5 Years Of Hyperdub” sería un repaso sensato a la historia del sello –sensato, pero insuficiente: Kode9, estratega de las ventas y del misterio, se ha evitado incluir cualquier tema del “Untrue” de Burial, no por falta de significado, sino por ganas de hacer picar a los nuevos potenciales clientes–, pero no sería el recopilatorio del año. ¿Por qué lo es, pues? Por el contenido del primer CD, todo él nuevo, inédito –a menos que uno no se haya ido comprando los cinco vinilos que recoge el grueso de este material en formato DJ-friendly–, y que muestra vías nuevas de mutación para Hyperdub. Esa es la principal virtud del sello: el saber anticipar los movimientos antes que su competencia, o por lo menos atreverse a dar el paso adelante en una escena con algunos signos conservadores como es la del dubstep. Entre quienes han entregado material nuevo están Burial y su angelical “Fostercare” –me parece un interesante signo de evolución, tímido, pero con tendencia a crear canciones donde antes había sólo sensaciones–, King Midas Sound con un adelanto del inminente nuevo álbum y amigos y vecinos de la casa, como el sempiterno Samiyam ( “Roller Skates”), su amigo Flying Lotus ( “Disco Balls”), la nueva princesa del funkstep, Cooly G ( “Weekend Fly”), el holandés Martyn con su perfecta simbiosis entre techno líquido y dubstep sólido ( “Mega Drive Generation”) y, como gran joya de la colección, el “Aidys Girls’ A Computer” de Darkstar, que es cómo sonaría el ordenador HAL 9000 de “2001” si, en vez de “Daisy daisy”, como hace en la película, quisiera cantar alguna del “Kid A” de Radiohead.

Cinco años después, Hyperdub sigue sorprendiendo, abriendo brecha con el resto de sus parientes cercanos en esto del dubstep –sólo un sello como Ramp Recordings tiene la intención de acercársele y disputarle el primer lugar–, y todavía con fogonazos de genio total para que sigamos su rastro de luz en nuestro proceloso y embachado camino hacia el futuro inmediato de la música electrónica. Recopilatorio del año, y ya saben por qué.

Juan Pablo Forner

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