Yearbook 2 Yearbook 2

Álbumes

Studio StudioYearbook 2

7.5 / 10

INFORMATION

El homenaje al synth-pop de los 80 suele crear monstruos en los que parece que el género únicamente hubiera sido un esperpento vacío de si mismo, o se calcan simplemente vicios y se solapan las virtudes investigadoras que hubo. Studio sorprenden por todo lo contrario. “Yearbook 2” es una construcción sonora seria y no la nueva horterada nostálgica de moda. Dan Lissvik y Rasmus Hägg son conscientes de que los géneros nacieron para ser violados y ensanchados. Al igual que en el previo “Yearbook 1”, se mezclan el rock experimental, el krautrock y las escalas africanas con lo más interesante de los primeros Talk Talk, y todo resulta extrañamente crepuscular, dejándonos disfrutar de una colección de maxis y remezclas que no necesitan contacto con las canciones originales para ser entendidas, mostrando sólo la parte más libre de su creatividad. De hecho, las siete composiciones del disco pertenecen a Tangerine Dream, Shout Out Louds, Simone Rubi, Brennan Green, Mauve (Kylie Minogue), Love is All, y A Mountain of One. Puro sexo tántrico que no conoce de calentones. La idea de presentarse ante el mundo como meros remezcladores no es nueva, pero Studio son, además, un grupo de rock que por momentos se diluye demasiado entre la vaguería o la cobardía que representa no necesitar que su fuerte sean las propias composiciones. Puede que esto sea, además de una ingenuidad, pedirle peras al olmo, pero en “Yearbook 2”, hay demasiados motivos para creer que el dúo tiene mucho más que decir que perderse en la obra de otros. Su juego cristalino con las guitarras, su afición al cuatro por cuatro como excusa impresionista, y su buen gusto a la hora de crear sensaciones con texturas electrónicas, revelan que aquí hay mucho duende, pero también mucho onanismo esteta. Que se empleen a partir de ahora en recopilaciones de chill-out o den el do de pecho, es cosa suya y colocará esta recopilación donde se merece. De momento es una hermosa pieza de un puzzle que no existe. Veremos cómo es la imagen total en unos años.

Jorge Obón

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