Wuppdeckmischmampflow Wuppdeckmischmampflow

Álbumes

Robag Wruhme Robag WruhmeWuppdeckmischmampflow

7.5 / 10

Robag Wruhme  Wuppdeckmischmampflow KOMPAKT

La separación de Wighnomy Brothers fue intensamente llorada por las plañideras del minimal alemán. No pasarán a la historia de la misma manera en la que lo hará Richie Hawtin, claro que no, pero sus sesiones todavía palpitan con furor caballar en los adentros de los clubbers que pudieron saborear la experiencia. Con el DJ set “Metawuffmischfelge” como último legado en la carrera de estos hermanos que nunca lo fueron, resurge uno de ellos, el siempre inspirado Robag Wruhme –Gabor Schablitzki en el pasaporte–, para decirnos aquello de ‘hey, que estoy aquí’. Y lo hace ni más ni menos que desde los cuarteles de Kompakt, sello que se adapta a su forma de entender la música dance como unos panties de seda a las cachas de Natalie Portman. Sí, el sello de Colonia cede a este dotado productor una plataforma para que demuestre lo jodidamente bueno que es pinchando y lo bien que resuelve las complejas ecuaciones de la música de baile con sentimiento. Y lo cierto es que, aunque echaremos de menos al buenazo de Sören Bodner, resulta imposible lamentarse de la pérdida de la marca Wighnomy ante una demostración de finura, clase y voluptuosidad a los platos como la que nos ocupa.

En otras palabras: difícilmente encontraréis un CD-mix de la envergadura de “Wuppdeckmischmampflow” en las próximas semanas o meses.

Está muy clara la intención de Wruhme. El tipo no es un advenedizo, y aunque como productor no haya recibido el justo reconocimiento que merece, sus temas y remezclas han flotado en los clubs de medio mundo durante los últimos cinco años entre vítores, aplausos y pupilas activadas. No le tiene nada que envidiar a Apparat, que no os quepa duda. Ese mismo preciosismo es el que aplica cuando se sube a las agujas. Y es que el alemán no sólo pretende darle una nueva dimensión al minimal house aterciopelándolo cosa fina con detalles de IDM, sino que también busca profundidad, busca tocar hueso, y lo consigue a base de reverberaciones –su especialidad–, mezclas eternas, superposiciones de dos e incluso tres cortes y una suavidad que ni el cashmere. Es maravillosa la fluidez con que Wruhme ensambla las piezas. El tracklist se mece como si fuera líquido, mutando su forma en función del continente, desplegándose como las silenciosas ondas que uno provoca al lanzar un guijarro en el agua. El house es enormemente sedoso, el minimal huele a suavizante, el pop se masca con nostalgia, el techno sabe a Detroit, los ecos más cósmicos tiene un punto IDM realmente delicioso.

Subido en su particular globo de aire caliente, Schablitzki saca a pasear cortes de Four Tet, Ricardo Villalobos, Tiefschwarz, Moderat, Trentemøller, Claro Intelecto y DJ Koze, entre otras deidades, para fabricar una masa de gas bailable y narcótico a partes iguales. Incluso mojando pan en un corolario de nombres tan conocidos como reconocidos, artistas de personalidad marcada y fortísima, consigue darle silueta a un conjunto de canciones que convierte en un único, larguísimo e hipnótico track; un remix gigantesco de casi una hora de duración que termina mostrándose como música de baile para escuchar tumbado o música relajante para bailar. Pocos pueden convertir en suyo de forma tan insultante el material ajeno. Así, “Wuppdeckmischmampflow” embriaga pero no deja rastro de resaca. Es pura elegancia tecnotrónica, lencería cálida para los que buscan horizontes más allá del dancefloor sin renunciar a los bpms. Una sesión que sienta como una ducha caliente el día más frío del año.

Óscar Broc

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