Worth The Weight ? Bristol Dubstep Classics Worth The Weight ? Bristol Dubstep Classics

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Varios VariosWorth The Weight ? Bristol Dubstep Classics

6.5 / 10

Varios Worth The Weight – Bristol Dubstep Classics PUNCH DRUNK

Ni hay ningún tema exclusivo, ni se trata de una selección especialmente mezclada para la ocasión, ni hay ninguna efeméride que celebrar en la casa Punch Drunk. A priori, no hay ningún aliciente determinante en esta compilación que incline la balanza a su favor a la hora de añadirlo a nuestra cesta de la compra. El hecho de que Tom Ford, director de la etiqueta y al que todos conocéis como Peverelist, se tome la molestia de seleccionar 26 cortes editados en su vecindario pensando en acumular en el mismo formato lo más representativo del dubstep bristoliano debería ser motivo suficiente para dedicarle una –o varias– escuchas a este doble CD. Y precisamente es el carácter geográfico y no la batuta de Peverelist lo que acaba cuajando como el mayor de los atractivos de esta pieza, pues fue este detalle, la localización geográfica, la excusa con la que nació Punch Drunk en 2006: servir de plataforma expositiva a los talentos emergentes del dubstep de la ciudad. Lo que allí se cuece a nivel social, artístico y musical no le toca a servidora contarlo y valorarlo, porque no ha pisado Bristol en su vida ni ha sido llamada a ello. Pero desde la distancia kilométrica, desde una adolescencia en la que el trip hop fue banda sonora y desde mi abierto fanatismo por la serie “Skins”, Bristol se percibe como una olla a presión cultural, una versión reducida de Londres con su propia idiosincrasia. Que me corrijan los autóctonos si me equivoco.

Y con una población mucho más reducida que la capital del imperio británico, resulta sorprendente la cantidad de artistas que sitúan su home city en la ciudad costera. Por lo tanto, hacer un recopilatorio de perlas del dubstep bristolianas no entraña dificultad en tanto en cuanto la buena mierda brota en cantidades ingentes en este punto de la geografía británica. Descartar el material que no merece el epíteto de clásico sí que se presenta más complicado. Y una vez hecha la selección, lidiar con sellos, imperativos legales y egos artísticos para que te presten esa mierda y la puedas incluir en el recopilatorio ha debido de ser lo más complicado para Peverelist, que ha acabado tirando mano de su propio sello y ha redondeado la colección con las barreduras que otros han tenido por bien cederle. A saber: “Hooly Brook Park” o “Stuck In The System” de Joker; si bien son de las primeras referencias de Kapsize Records, como clásicos no hacen ni bulto en comparación con el resto de temas que ha ido colocando el rey del sonido púrpura. Si ves su nombre y piensas en clásicos, a la mente te vienen “Snake Eater”, o “Digidesign”. Pero sobre todo “Purple City”, firmado a pachas con otro bristoliano, Ginz. Si “Purple City” no es el clásico (mayúsculo y por antonomasia) del dubstep 100% made in Bristol, apaga las luces y vámonos.

Lo dicho, problemas de cesión y de derechos de autor dejan flecos en esta recopilación, que se ven recompensados por otro material editado en Punch Drunk. En la línea estilística de Joker, dubstep tornasolado y sintético, recoge el testigo de manera formidable Guido. “Orchestal Lab” y, sobre todo, “Mad Sax” son de lo mejor que hay en “Anidea” y de lo mejor que hay en este disco doble. A medio camino entre el sonido de Guido y el tenso ejercicio de oscurantismo tirando a “technero” que practican Pinch –y que se recoge aquí en forma de “Midnight Oil”, “Qawwali” y la “shackletoniana” “Lazarus”, tres de las piezas más brillantes de todo el conjunto–, Peverelist o Appleblim, encontraríamos “Bass Transmitter” de Gemmy, que es tan simple como efectiva o “3kout” de Jakes, que nos recuerda que hubo un tiempo en el que el wobble, usado con moderación y maestría, molaba y mucho. En definitiva, aquí el problema no es de materia prima, pues la ciudad de Bristol goza de una espléndida camada de hacedores de buen dubstep, tanto en la línea más tenebrosa de Appleblim o Pinch como en su vertiente más iluminada, la de Joker o la de Guido. El problema es de uso de términos; qué se entiende por clásico y cómo se acota ese adjetivo. Que en los últimos cuatro años la escena haya parido 26 temas capaces de entrar en esa categoría es algo que, a ojos de los foráneos, puede resultar fácilmente identificable. Para los que somos de fuera, 26 clásicos y 1.700 kilómetros son demasiados y esta recopilación hubiera hecho más justicia a su nombre si el señor Tom Ford se hubiese ahorrado el peso de uno de los discos compactos.

Mónica Franco

Pinch - Midnight Oil

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