World, You Need A Change Of Mind World, You Need A Change Of Mind

Álbumes

Kindness KindnessWorld, You Need A Change Of Mind

6.8 / 10

A juzgar por su aspecto, Kindness podría ser el proyecto de la célebre mamarracha que apareció en un programa de “La Sexta” y popularizó –todavía más que George Clooney– la expresión: “what else?”. No. Detrás de este pseudónimo se esconde Adam Bainbridge, nacido en Peterborough (Inglaterra), un joven efebo antiguo estudiante de fotografía y de pintas rematadamente cool. No nos extrañaría que en cualquier momento le invitasen a desfilar para Hedi Slimane, pero de momento se dedica a cuerpo y alma al mundo de la música, y se desenvuelve francamente bien. Se dio a conocer en 2009 con una versión del “Swingin Party” de The Replacements (aunque lo suyo poco tenga que ver con el punk de los Mats), que consiguió llamar la atención a algún que otro oído atento, pero pronto acabó cayendo en el olvido. El chaval, sin embargo, no cejó en su empeño, y pasado el verano de 2011 volvió a presentarse en sociedad con “Cyan”, una pieza de disco music infecciosa. La cosa prometía y finalmente consiguió que Female Energy, subsello de Polydor, se encargase de poner en circulación su esperado álbum de debut, “World, You Need A Change Of Mind”.

Al chico se le he comparado a menudo con Arthur Russell –por la manera de cantar y la vocación avantgarde de su aproximación al disco–, pero con quien mantiene más conexiones es con Prince. “That’s Alright” es una estupenda pieza de humores nocturnos –ojo a ese saxo que suena al principio, como queriendo invocar a todas las almas ávidas de baile–, un funk blanco que rinde infinita pleitesía al divo púrpura de Minneapolis. “Doigsong”, irresistible disco en clave siglo XXI, podría perfectamente plancharse en un vinilo de DFA, por algo este LP está coproducido por Philippe Zdar, encargado de que no te olvides de mover el culo ni un segundo. Kindness demuestra en estos cortes que se sabe desenvolver bien en el terreno del hedonismo, pero también se siente cómodo con otros géneros. “Bombastic” gusta por dos motivos: tiene ese pop etéreo de Ariel Pink, pero a la vez se dedica a recitar nombres clave que entendemos que le han marcado como Michael Jackson, Marvin Gaye, Diana Ross, Kate Bush y Nile Rodgers (la guitarra de “Gee Up” parece prestada del mago de Chic). Interesante declaración de principios. También con los medios tiempos rinde correctamente Bainbridge. El synth-pop cocido a fuego lento de “Swingin Party” no desentona tres años después aquí y el pop de “House” deslumbra con un siempre eficaz piano y una percusión atronadora.

Evidentemente, no es oro todo lo que reluce. Kindness no es ese nuevo dios del disco-funk que la maquinaria promocional nos había hecho creer que era. El R&B de “Anyone Can Fall In Love” aburre rápido y “Gee Wiz” pretende ser algo trascendente y se queda a medio camino. Lo que demuestra que no siempre Bainbridge se sale con la suya, que tiene mucho que aprender y que rinde mejor cuando concibe la música directamente para la pista de baile. “World, You Need A Change Of Mind” cumple como homenaje al leftfield disco neoyorquino y aquí hay varias canciones que muchos veinteañeros incluirán en playlists de sus iPods para animar sus fiestas veraniegas. Mucho más tampoco era justo pedirle.

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