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Brendon Moeller Brendon MoellerWorks

6.4 / 10

Brendon Moeller es un productor subterráneo tal y como rezaba el título de su último álbum, “Subterranean”, que firmaba con su alias Echologist (algunos de los descartes de ese álbum sirvieron para perfilar el que hoy nos ocupa). Con nueve discos a sus espaldas, si contamos este su nuevo “Works”, me da que el productor afincado en New York sigue siendo un desconocido para el público medio del techno. Probablemente su aparición en el catálogo del sello Electric Deluxe, que comanda Speedy J, le proporcione algunas décimas en su cuota de popularidad. Y todo gracias a su aportación al catálogo del label holandés con todo un álbum de techno-dub que, creo ahora mismo, que es el subgénero del techno nuestro de cada día más complicado de practicar y hacer evolucionar. En primer lugar porque pioneros como Maurizio pusieron el listón muy alto hace ya unas cuantas décadas ya desde el principio de los tiempos, y segundo porque la ola revisionista que vivimos hace algunos años acabó de agotar la fórmula con las células Deepchord, Echospace y Echocord como regeneradores más populares de un sonido que vivió un destacado repunte hace poco más de un lustro. Moeller se enfrenta a este desafío a pecho descubierto y con su propio nombre en letras grandes, después de haber trabajado con otros alias de sensibilidad algo diferentes como Beat Pharmacy (producciones rociadas de dub techno pero con una mentalidad más arty a partir de ornamentos afro, jazzy y psicodélicos que vieron la luz en el sello de François K, Deep Space Media) o Mono Blanco ( nickname que parece en standby desde hace catorce años, más orientado al house puramente hedonista).

El primer track de este “Works” nos da la bienvenida con una intro titulada “Welcome”, en la que se aprecia (y se agradece) voluntad por parte del propio Moeller de abrir espacios, que a fin de cuentas es de lo que ha tratado siempre el techno-dub de marras. Ecos que rebotan en tus auriculares como un sónar de última generación avisando del inicio un crucero bajo el mar; ecos submarinos, sin duda, pues son estos otros de los lugares comunes que se utilizan para describir este tipo de música y que en el primer tema de Moeller encajan como un guante. Pero acto seguido, el responsable del sello Steadfast deja de recrearse con el paisaje que se abre a través de su periscopio –esa voluntad observadora y pasiva que muchas veces nos obliga a tomar el techno-dub con todos esos retruécanos sónicos y sensitivos– para ponerse manos a la obra con la acción y el movimiento. Tal y como queda claro en el segundo track, titulado “Spice”, el norteamericano (de origen sudafricano) le pone el turbo al asunto para tomar rumbo a la pista de baile con el primero de una colección de temas funcionales y con voluntad utilitaria para amigos DJs como el propio Jochem Paap, que ahora, además de pinchar a gente como Marcel Dettmann y todo el sonido Berghain, para estar a la última podrá pinchar material de su propio sello en sus interludios menos sofocantes, gracias a temas abrasivos como “Far Out” y “Off The Grid”, que en esencia responden al canon straight techno de toda la vida (por cierto que no me gustaría acabar el texto sin destacar la fabulosa colección de podcasts de la plataforma Electric Deluxe, con aportes variopintos y a veces alejados del techno ordinario gracias a las incursiones de productores como Ed Davenport, Alan Fitzpatrick o Truss como ejemplos más recientes).

Volviendo al álbum, temas como In Pursuit y su groove nos dejarán ya clavados durante todo lo que resta de disco en la pista de baile. Moeller, armado con el Ableton Live 8, el Reason 5 y el Zebra 2 y con el Soundcloud como campo de pruebas, se puso manos a la obra ahora hará dos años para capturar el “espíritu del dub-techno” tal y como comenta en la nota promocional que acompaña al disco. Un propósito tan loable como necesario pero algo pretencioso y que en el álbum se cumple a medias. Es “Works” un disco resultón –personalmente, me quedo con “Take A Drive Into A Sound”, por marcial y marciano– que demuestra que Moeller domina el medio, pero le falta un hervor y medio para que los seguidores más avezados en estas lides levanten las dos cejas en señal de ese prometido sorpresón que tire de espaldas. Como producto funcional está bien, pero Brendon no nos descubre los tesoros de la fosa de las Marianas. Para caernos de culo habrá que esperar a las imágenes tomadas por James Cameron en su reciente inmersión por el punto más profundo de la tierra.

Wanderer

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