Wordplay For Working Bees Wordplay For Working Bees

Álbumes

Lucy LucyWordplay For Working Bees

8.3 / 10

Lucy  Wordplay For Working Bees STROBOSCOPIC ARTEFACTS

Negro absoluto. Oscilaciones cuánticas en el vacío. El universo se expande y se enfría. El debut de Luca Mortellaro en formato LP no es un camino de rosas. Su veneno es atenazador, paralizante, puro rigor mortis en vida para los incautos que se acercan a su telaraña. Alejado a voluntad de la cuadrícula 4x4, Lucy se aferra a una cosmología electrónica que le da la vuelta al calcetín technoide buscando su cara más oculta. Porque es techno, sí. Pero intelectualizado, atrapado en nitrógeno, diseccionado como una rana en el laboratorio y licuado a base de dub, IDM y ambient polar.

Mortellaro acomete, de este modo, el disco más experimental e introspectivo de su sello, el cada vez más aclamado Stoboscopic Artefacts. Con un ojo puesto en el Antiguo testamento de Basic Channel y otro en su infalible bola de cristal, el productor alemán evita las olas más evidentes y se sumerge en basticafo hasta los dominios del calamar gigante: muy pocos se atreven a pasear con doscientas atmósferas de presión sobre la coronilla. Recuperando un speech de Karlheinz Stockhausen en el inquietante opener “Thear”, Lucy deja muy claro que su misión no es tanto hacernos bailar como acelerar nuestras sinapsis con un sonido cerebral que genera estados de ánimo y dibuja paisajes imposibles en la sesera cuando cerramos los ojos.

Cortes como “Gas” ponen a prueba nuestras fantasías pesadillescas con interferencias, frecuencias bajas y crepitares electrónicos tenebristas. “Torul” es una culebra amorfa de rítmicas rotas y congelación espacial. “Es” intenta sumirnos en un estado de flotación mental con un mantra de IDM ártico y dub fantasmagórico. Los burbujeos digitales de “Mas” te acarician la médula como una cuchilla diamantina a punto de cortar tejido. Y también las creaciones más dinámicas son pura artesanía abstraccionista: el technodub apocalíptico de “Eon” y los espectros bailongos de “Eis” no dejan lugar a la duda. Resulta imposible no dejarse seducir por el componente visionario y futurista de un tracklist que debe entenderse como un camino a recorrer de principio a fin –olvidaos de escuchar temas sueltos–. El techno, pues, cobra nueva apariencia y sale del charco gracias a un álbum gigantesco que parece grabado en la negrura que precedió al Big Bang. Miedo. Mucho miedo.

Óscar Broc

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